Redada. Los agentes piden a los indocumentados subir a las camionetas del INR. Foto: CUARTOSCURO
Es la primera vez que la fuerza pública actúa para frenar a los extranjeros

Más de 300 migrantes, en su mayoría centroamericanos y cubanos, fueron detenidos en Chiapas por la Policía Federal y agentes del Instituto Nacional de Migración (INMI), en un operativo sorpresa cuando éstos avanzaban del municipio de Mapastepec a Pijijiapan.

Los agentes interceptaron a la caravana en el poblado de Echegaray -donde se localiza un punto de revisión migratoria-, donde tomaron por la fuerza a hombres, mujeres y niños y los subieron a vehículos oficiales.

Este grupo de migrantes -más de 2 mil- ingresó a territorio mexicano el pasado 12 de abril de forma violenta y decidió avanzar por su cuenta hacia la frontera norte sin registrarse ante autoridades mexicanas, además, a ellos se sumaron personas que estaban esperando en Tapachula ser atendidas por el INMI.

Los policías y agentes de migración se desplegaron en dos grupos al frente y en la parte de atrás del grupo sobre la carretera costera para arrestar a los migrantes que, agotados después de caminar más de 10 horas bajo una temperatura de más de 38 grados, fueron sorprendidos en su marcha.

Durante el operativo, algunos corrieron y se internaron en el monte, otros tomaron piedras y las lanzaron a los policías, pero cientos fueron arrestados”.
Testigo anónimo que observó la acción policiaca.

Los agentes instaron a los migrantes que iban hasta adelante a descansar y esperar a los rezagados a fin de que se reagruparan para seguir avanzando, pero cuando esas personas se iban reuniendo para recuperar fuerzas y seguir, los agentes aprovecharon para detenerlos.

En la vanguardia del grupo, las fuerzas de seguridad forzaron a adultos y menores a subir a las camionetas conocidas como perreras. Las mujeres y niños lloraron y gritaron desde dentro, pues en el camino se quedaron ropa, zapatos, maletas y hasta carruajes de bebés.

En el segundo operativo los migrantes, que ya se habían percatado de la acción de las autoridades, caminaron en bloque y optaron por armarse de palos y piedras para defenderse; mientras, a la distancia, delegados de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) observaban los operativos.

Jesús Salvador Quintana, director general de la Quinta Visitaduría de la CNDH, aseguró a la agencia AP que tenían personal suficiente para poder determinar e investigar los operativos, pero aclaró que no intervendrían en la acción de las autoridades.

Un migrante hondureño dijo que no quería volver a San Pedro Sula por la presión y violencia de las pandillas. 

Los migrantes detenidos fueron subidos a varias camionetas y a una decena de autobuses, y presuntamente fueron llevados a la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula -en la frontera con Guatemala- desde donde serán deportados a sus países de origen.