ilustración: Esmirna Barrera

No sólo en la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) sino en muchas otras ha sido notoria la falta de recursos para proyectos de investigación: “no hay dinero”, es la respuesta a cualquier cosa que se proponga. Esto se aplica también a la publicación de libros. Si en el año anterior se editaron alrededor de 40 libros, en estos siete meses ha salido apenas uno y en formato digital. Otros productos esperan algún cambio en las políticas de promoción de la ciencia.

Hago un paréntesis para decir algo en que estoy metido, porque corro el riesgo de tener que comerme mis palabras. Están en prensa los dos primeros Catálogos del Archivo Histórico Parroquial de Santiago, que yo mismo he promovido con un buen grupo de alumnos que trabajaron ese acervo como servicio social. Pero esa edición no aparece como resultado de una investigación sino como “rescate cultural”. Es cierto, y se agradece, porque así fue. Sucede que cuando restauraron el templo principal de Monclova, el albañil que raspaba la pared para repararla dijo que un pedazo sonaba hueco. Se metió la barra y, ¡oh, sorpresa!, ahí estaba el archivo parroquial que iba de 1676 a 1920, perfectamente bien conservado. Hemos tomado más de 60 mil fotos y fichado unos 12 mil documentos. La UAdeC apoyó.

Retomo el tema. La famosa austeridad republicana ha golpeado a muchas instituciones y a centenares de individuos. Quienes aparecemos en el listado de “investigador nacional” hemos estado esperando la cancelación del instituto, que depende del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En el “informe” de Andrés Manuel López Obrador, realizado hace unos días ante las masas en el Zócalo, tuvo apenas dos frases en referencia al oficio de los investigadores. Dijo claramente que no sólo no se terminarán los apoyos, sino que se aumentarán. Añadió que habrá más programas de investigación en ciencias sociales. Y yo, rudo como soy, me dije: “veremos si es verdad”.

Esta semana hubo una reunión de información de las nuevas políticas del Conacyt que se realizó en el Museo del Desierto. Vinieron investigadores de Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas y otras entidades. Fue rápida la sesión, cosa que se agradece, poco menos de una hora. Se hicieron preguntas, todas pertinentes. Una socióloga regiomontana preguntó por qué no se apoyaba a las Ciencias Sociales. La expositora no titubeó. Proyectó en pantalla lo referente a ese rubro, bajo el nombre Pronaces (Programas Nacionales Estratégicos), que son 11. Son verdaderamente interesantes. Se trata de promover investigaciones que beneficien directamente a grupos sociales mexicanos en problemas muy concretos. En la Escuela de Ciencias Sociales tenemos investigaciones en proceso que pueden caber en cinco de los once temas. Hay avances.

Se preguntará si creo en Santa Claus (por no decirle Peje). Y respondo que sí, porque Conacyt inició labores con una autocrítica de lo que se tiene como productos científicos en el País y encontraron muchas cosas buenas, pero también mugrerío, ficción, corrupción, compadrazgos. ¿Sabe usted que el Conacyt de Enrique Peña Nieto pagó investigaciones muy costosas que beneficiaron a la armadora Volkswagen de Puebla? Lo mismo hizo a favor de laboratorios que venden sus medicamentos carísimos en perjuicio del pueblo y de los enfermos. ¿Es correcto? Yo soy una víctima permanente del sistema de salud y considero enemigos personales a investigadores en biología, química, medicina… pagados por universidades públicas con dinero público.

Esta nueva plataforma contiene también la idea de que se ha dejado de lado a las universidades de provincia; que hay pocas investigadoras nacionales mujeres; que unas cuantas instituciones se llevan todo el dinero y reciclan sus trabajos continuamente con pequeños cambios; que se debe dar alternativas a nuevos sujetos, temáticas, metodologías y compromisos.

Lo único que deseo es que el programa Pronaces inicie actividades cuanto antes, quiero soñar con que suceda ya en agosto o septiembre, porque las investigaciones serias llevan tiempo, dedicación, perseverancia, inteligencia, relaciones humanas y apoyo. Hay problemas agudos que podrán verse y resolverse con un poquito de ayuda logística.