Con una imagen moderna y liberal, la laborista Jacinda Ardern se convertirá en la primera ministra más joven de la historia neozelandesa. Foto: AP
A sus 37 años, esta carismática política, hija de un expolicía y antigua feligresa mormona que votó a favor de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, es la tercera mujer en llegar a la jefatura del Gobierno neozelandéz

Con una imagen moderna y liberal, la laborista Jacinda Ardern se convertirá en la primera ministra más joven de la historia neozelandesa tras acordar una alianza de gobierno con los partidos Verdes y Nueva Zelanda Primero.

A sus 37 años, esta carismática política, hija de un expolicía y antigua feligresa mormona que votó a favor de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, es la tercera mujer en llegar a la jefatura del Gobierno neozelandés, tras Jenny Shipley (1997-1999) y Helen Clark (1999-2008).

Ardern desencadenó la "Jacindamanía" cuando sucedió a Andrew Littler al frente del laborismo el 1 de agosto pasado, después de que el Partido Laborista (centroizquierda) depositase su confianza en ella para dirigir a la formación a la victoria en las elecciones del pasado 23 de septiembre.

En las siguientes semanas, su formación recortó la distancia con el gobernante Partido Nacional (centroderecha) en los sondeos de intención de voto y se convirtió en una seria amenaza para la continuidad de Bill English como primer ministro.

Su irrupción en política fue comparada por analistas locales con la del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, o el presidente francés, Emmanuel Macron, o hasta con el exmandatario estadounidense Barack Obama.

Foto de archivo de Jacinda Ardern, líder del Partido Laborista neozelandés, Jacinda Ardern, a las puertas del Parlamento en Wellington, Nueva Zelanda. Foto: EFE

La "Jacindamanía" creó incluso tendencia en las redes sociales.

Las elecciones fueron unas de las más reñidas de Nueva Zelanda y el Nacional terminó vencedor, al llevarse el 46 % de los votos y 56 de los 120 escaños en juego.

El Partido Laborista quedó segundo con 46 diputados, seguido de Nueva Zelanda Primero (nacionalistas) con 9, Verdes (izquierda) con 8 y Acta (extrema derecha) con 1.

En la recta final de las negociaciones para gobernar, Ardern logró ganarle la mano a English, quien no supo llegar a un acuerdo con Nueva Zelanda Primero.

Nacida el 26 de julio de 1980 en Hamilton, en la Isla Norte, Ardern se crió en las localidades de Morrinsville y Murupara, donde el 16 % de los niños viven en hogares de desempleados y un 11 % de los menores de 15 años sufren inseguridad alimentaria.

De sus años en Murupara, la próxima primera ministra de Nueva Zelanda recuerda que vio "el impacto de la falta del trabajo y la esperanza y lo que pasa cuando no se invierte en los niños”.

Ardern, quien convive con su compañero sentimental en Auckland y no tiene hijos, se unió al Partido Laborista a los 17 años.

Tras destacar rápidamente en las juventudes laboristas y, graduarse en Comunicaciones en la Universidad de Waitako, comenzó a trabajar como investigadora en las oficinas de Helen Clark y Phil Goff, líder del laborismo entre 2008 y 2011.

A pesar de criarse como miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (mormones), Ardern, que se define como una persona "social con ideas liberales", se apartó de ella en 2005 por un conflicto entre las ideas religiosas y sus puntos de vista políticos.

Viajó al extranjero y trabajó en una cocina popular en Nueva York cocinando albóndigas; en Londres formó parte de un equipo de consultores del entonces primer ministro británico, Tony Blair; y en 2008 fue elegida presidenta de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas.

A su retorno a Nueva Zelanda, Ardern se convirtió en la parlamentaria más joven de la nación en 2008, tras las elecciones que acabaron con los nueve años del Gobierno de Clark y que entregaron el poder al Partido Nacional y su líder, John Key.

Key dejó el cargo de primer ministro en diciembre de 2016 y le sustituyó el hasta entonces ministro de Finanzas, el veterano English, un ferviente católico practicante con seis hijos.

Los detractores de Ardern critican su falta de experiencia en cargos gubernamentales, pero otros recuerdan que Hillary Clinton era la más experimentada y perdió ante Donald Trump.