Quienes conocen de cerca al ex gobernador Jorge Torres López aseguran que, debido a su “debilidad de carácter”, ofrecerá a las autoridades toda la cooperación necesaria para escapar de la cárcel y eso incluiría testificar en contra de quienes fueron sus cómplices en el pasado

Saltillo, Coah.- A decir de quienes conocen personalmente a Jorge Torres López, el ex gobernador de Coahuila, detenido a petición de las autoridades de Estados Unidos, sería un hombre de carácter débil que estaría dispuesto a entregar a cualquiera con tal de librarse de la cárcel.

Fuentes cercanas a su familia, así como ex compañeros de trabajo de Torres López, que hablaron con VANGUARDIA a condición del anonimato, coincidieron, en entrevistas por separado, en afirmar que los cómplices del también ex alcalde de Saltillo deben estar “muy preocupados” por lo que aquel pueda “confesar” ante las autoridades.

Jorge Torres López, exgobernador de Coahuila / Foto: Archivo

“Te aseguro que todavía no lo subían a la camioneta (cuando lo arrestaron) y ya estaba hablando”, dijo una de las fuentes, quien afirmó que justamente el “pánico” que le provocaría al exmandatario la posibilidad de ir a la cárcel sería la causa de que se encuentre en la situación actual.

Una de las fuentes consultadas recordó que el 21 de noviembre de 2013, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) detuvieron a María Carlota Llaguno, esposa de Torres López,  en el aeropuerto internacional de McAllen, Texas.

La detención, registrada cuando Llaguno intentaba ingresar a territorio estadounidense, implicó someterla a interrogatorio, la cancelación de su visa de turista y la prohibición para entrar al vecino país durante cinco años.

Portada de Vanguardia del 27 de diciembre de 2013

“Después de ese episodio -recordó la fuente- Jorge no volvió a ir a Estados Unidos”, lo cual habría implicado la aceptación tácita de su culpabilidad en el caso que por lavado de dinero y fraude bancario le enderezó una fiscal del vecino país.

De acuerdo con la información que ha publicado VANGUARDIA, la fiscal federal Julie Hampton habría presentado un caso penal en contra de Jorge Torres el 14 de noviembre de 2013 y de éste habría derivado una citación para que el exgobernador se presentara a declarar, citación a la cual Torres López respondió con una petición para que los funcionarios judiciales de Texas se trasladaran a Coahuila a recoger su testimonio.

El 5 de junio de 2014 la petición del exgobernador fue rechazada por la jueza Janice Ellington, a partir del informe de un agente del Servicio Tributario Interno de Estados Unidos (IRS, por sus siglas en inglés), en el cual consta que, entre enero de 2012 y julio de 2013, Torres López y Carlota Llaguno habrían viajado hasta en 14 ocasiones a los Estados Unidos.

Portada de Vanguardia del 21 de junio de 2014

“El gobierno ha demostrado que, antes de ser acusado penalmente, Torres viajaba de manera rutinaria a Estados Unidos, lo que indica que ahora permanece fuera del país de manera deliberada para evitar que se le someta al proceso penal”, dijo la jueza en su oportunidad, tras lo cual declaró a Torres López prófugo de la justicia estadounidense.

Las fuentes consultadas coincidieron en afirmar que Torres López habría preferido ser declarado culpable, y perder toda posibilidad de volver a viajar a Estados Unidos, en donde incluso posee una casa desde hace muchos años, antes de correr el riesgo de ir a la cárcel.

Cuatro años y medio después, sus peores temores se han materializado, pues hoy se encuentra detenido y enfrenta un proceso que podría culminar -pese a la suspensión provisional que un juez de amparo le concedió este jueves- con su extradición a los Estados Unidos.

“Se siente traicionado”

No solamente el temor a permanecer en prisión podría llevar a Jorge Torres a “entregar” a quien hiciera falta para librarse del castigo, o al menos para disminuirlo al mínimo, sino también el hecho de “se siente traicionado”, afirmó una de las fuentes consultadas por VANGUARDIA.

De acuerdo con la fuente, el exmandatario estatal tenía, sobre todo, “una gran necesidad de reconocimiento social” y por ello habría aceptado jugar el rol que se le asignó en el gobierno de Humberto Moreira, aunque también lo habría hecho por ambición económica.

Sin embargo, Torres López no habría imaginado que terminaría en el papel de “chivo expiatorio” a quien se le intentaría cargar toda la responsabilidad de la “megadeuda” coahuilense, además de que tal hecho perjudicaría gravemente a su familia, que es “su mayor adoración”.

Hoy, tras las rejas, el saltillense sentiría que se le ha dejado sólo y tal hecho, aunado a su “debilidad de carácter”, seguramente le llevará a hacer cualquier cosa con tal de salir bien librado de esta, consideró la fuente.