Foto: EFE
Las filas se alargaron a medida que avanzaba el día, lo que obligó a ampliar la votación una hora hasta las 19:00 horas

ERBIL.- El Kurdistán iraquí celebró este lunes su referéndum de independencia sin incidentes dignos de mención. A pesar de la tensión en las “zonas en disputa” y de las advertencias del Gobierno central, los países vecinos y la comunidad internacional, la votación transcurrió en un ambiente festivo y con una elevada participación. Los kurdos acudieron a las urnas convencidos de hacer historia y de impulsar el proceso que les llevará a tener no sólo bandera, sino pasaporte propio.

Las filas se alargaron a medida que avanzaba el día, lo que obligó a ampliar la votación una hora hasta las 19:00 horas. Antes de la extensión, la participación alcanzaba el 78 por ciento del electorado, según la cadena de televisión Rudaw. Sin embargo, el entusiasmo ha sido desigual. 

En Suleimaniya, centro tradicional de la oposición política y que ha aglutinado un movimiento para que se retrasara el referéndum, la asistencia fue menos nutrida. En todo caso, y a pesar de que los analistas consideran que el enclave no está maduro como Estado, se espera un cómodo triunfo del sí.

El referéndum estaba abierto a todos los residentes registrados, kurdos y no kurdos, mayores de 18 años, tanto dentro de la región autónoma como en las áreas colindantes que ésta reclama como propias y sus fuerzas (los Peshmerga) controlan desde que el Ejército iraquí se retiró ante el avance del Estado Islámico (ISIS) en 2014. En total unos 5.2 millones. 

La papeleta estaba escrita en cuatro idiomas: kurdo, árabe, turco y asirio. “¿Quiere que la región de Kurdistán y las áreas kurdistaníes fuera de la región se conviertan en un país independiente? SÍ / NO”.

La información oficial daba una elevada participación en todas esas regiones, pero no desglosaba dónde se habían recogido los votos. © EL PAIS, SL. Todos los derechos reservados.