Con impresionantes actuaciones, este drama es un experimento interesante que pudo ser mucho más profundo con un mejor argumento

Calificación: 8 de diez

Si la chica protagonista fue secuestrada, ¿por qué sus papás dejaron de buscarla? ¿Qué le pasó a los secuestradores? ¿Es posible que nunca la hubieran encontrado estando tan cerca? ¿Sólo intentó escapar una vez en tantos años? Estas dudas me persiguieron durante toda la película, mientras se desarrollaba un drama desgarrador frente a mis ojos, que no pude disfrutar como es debido. Tal vez soy muy tonto, distraído o no le presté la atención suficiente, pero el hecho que la cinta no se enfocara en tan atroz e increíble crimen, generó una barrera entre mí y lo que era (o debió ser) una historia impactante sobre una madre y su hijo enfrentando el mundo tras años de encierro.

La premisa es por demás interesante: Joy (Brie Larson, fabulosa) fue secuestrada cuando tenía 17. Ha pasado siete años en un cuartito en casa de su captor, quien la conserva viva para abusar sexualmente de ella. Adentro de ese diminuto lugar todo parece normal. Tiene su cocina, su baño, su cama y se alimenta bien, el problema es que también tiene un hijo de cinco años llamado Jack (Jacob Tremblay, gran revelación). El pequeño no ha conocido el mundo y para hacer más llevadera su estancia, su madre le ha inventado la gran mentira de que el mundo existe sólo dentro de sus cuatro paredes, afuera no hay nada, toda la realidad se reduce a ese lugar que titularon literalmente Cuarto (de ahí el nombre en inglés de la cinta, “Room”). Juntos han creado una rutina hasta que deciden escapar.

Creo que podríamos decir que la cinta trata de cómo ellos dos lidian con el mundo exterior, tras la experiencia antes relatada. El niño fascinado por todo lo que se desarrolla a su alrededor, luego de descubrir que el planeta es mucho más amplio y la madre atormentada por sus demonios y por un trauma que afecta considerablemente su manera de ver la vida. No es ningún spoiler decir que escapan, la mayor parte de la película se desarrolla fuera de Cuarto (hasta en el trailer muestran cómo escapan). Podría decirse que se divide en dos partes: dentro y fuera de cautiverio. Ambas retratan desde ángulos diferentes el estado psicológico de los protagonistas.

Este es el tema central de la película, no el crimen, ni el secuestro. No es una película de suspenso, ni un thriller policiaco, es un drama en toda la extensión de la palabra. Esto le permite aprovechar mucho las actuaciones de Brie Larson y el niño Jacob Tremblay, ambos fabulosos y con gran química. Larson, quien recibió por este papel su primer Oscar como Mejor Actriz, es una de las intérpretes más sobresalientes de la actualidad, aunque no había recibido suficiente atención de las grandes masas, pues gran parte de su filmografía se desarrolla en el “cine independiente”. Su talento brilla en la pantalla grande, sin duda es de lo más destacado, pero Tremblay, en su primer gran producción,  también da de qué hablar. Gran parte de la historia está contada desde su punto de vista, apoyada en una narración de voz en off, y este joven actor le da gran poder a un niño que ha vivido bajo las circunstancias de su personaje. Primero convencido de la mentira y después impresionado por la verdad.

El elenco también tiene otras grandes actuaciones (como la de Joan Allen, como la madre de Joy), pero ellos dos son el corazón de la historia. No debería interesar nada más, de no ser porque nunca alcancé a entender cómo es que funcionó todo el secuestro. La dirección de la cinta hace un buen trabajo en girar la mirada y enfocarse en lo que de verdad le interesa, pero el guion no hace tan buen trabajo llenando estos huecos. Si nos ponemos a pensar, existen muchas cosas que no tienen sentido en esta historia y si lo tienen la cinta no se preocupa en explicar. Para empezar, cuesta trabajo creer que un caso así sea real. ¿En serio nunca la encontraron durante siete años? Tenía cuchillos e infinidad de objetos en el cuarto, ¿por qué no intentó escapar antes? ¿Cómo se adaptó tan bien a esa vida? ¿Por qué los padres dejaron de buscar?

Tal vez parecerá ridículo preguntarse estas cosas, tal vez las respuestas son más claras de lo que me parece. Quizá no hay necesidad de complicarse tanto, pero creo que son cuestiones que deberían quedar claras para que luego podamos entrarle con más confianza al drama, que es el verdadero punto de esta historia. No quiero decir que cambien de género, sólo que hubieran aclarado esos detalles y la cinta hubiera sido mucho más increíble. Porque, como ya dije, creo que la idea es bastante buena. Explorar el lado humano de estos personajes casi opuestos, ver cómo se transforman, cómo ven el mundo y ver si son capaces de adaptarse a él.

En este sentido la cinta es espectacular. No cae en el melodrama, sino que hace un retrato sincero de la situación, más que nada gracias a las antes mencionadas actuaciones. La cinta es dirigida por el irlandés Lenny Abrahamson, quien se ha dedicado a realizar otros dramas independientes como “Frank” (2014) o “Garage” (2007), con los que tiene experiencia lidiando con personajes con graves problemas psicológicos. Esto le da un ángulo fresco a esta historia, cuyo conflicto bien pudiera parecer cursi y rutinario, pero en manos de Abrahamson se siente mucho más inteligente y profundo. Esto se debe al ángulo tan honesto que le da a sus personajes, tratados con una sensibilidad muy humana y realista, donde nada se siente artificial.

Esta cinta es una historia que pudo funcionar mejor, pero aun así no deja de ser poderosa. Si les quedan dudas de las habilidades de Brie Larson o quiere ver el gran futuro que tiene Jacob Tremblay, es interesante verlos juntos aquí, donde quizá hasta le saquen un par de lágrimas.

El dato
> Director: Lenny Abrahamson
> Elenco: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, Sean Bridgers, William H. Macy.
> Género: Drama
> Clasificación: B
> Duración: 118 minutos