Foto: Especial
A pesar de que el marido de la reina Isabel sufrió un aparatoso accidente de tráfico recientemente, a la reina se le vio conduciendo sin ese implemento de seguridad

A pesar de sus 97 años de edad, el Duque de Edimburgo goza de un buen estado de salud que le permite realizar actividades como conducir, donde se le ha visto en diversas ocasiones poniéndose al volante por terrenos de las residencias reales. Sin embargo, el marido de la reina Isabel II sufrió un aparatoso accidente de tráfico tras chocar con otro vehículo en las cercanías de la residencia rural de la Familia Real en Sandringham, en el este de Inglaterra. El príncipe Felipe no sufrió lesiones y ni siquiera tuvo que ser hospitalizado tras el choque. El suceso esta siendo llevado con los procesos habituales y existe la probabilidad de que Felipe sea interrogado por el accidente.

No obstante, el Duque de Edimburgo ha vuelto a verse involucrado en un nuevo percance en la carretera ya que Felipe fue fotografiado conduciendo sin cinturón tras pasar solamente 48 horas del accidente. Ante dicha situación, la policía de Nolfolk, lugar ubicado al este de Inglaterra, se puso en contacto con el monarca para aconsejarle del riesgo que tiene para la seguridad vial, la conducción sin cinturón. "Esta es práctica habitual cuando se nos advierte de imágenes que muestran este tipo de infracción", agregó una portavoz del cuerpo.

No es la primera vez que un integrante de la familia real se salta alguna de las normas de tráfico ya que en marzo de 2001, la hija de la reina, la princesa Anne, fue declarada por la corte de magistrados de Cheltenham culpable de exceder los límites de velocidad mientras conducía en Gloucestershire. Tuvo que pagar una multa de 400 libras y se le quitaron cinco puntos a su permiso de conducir. Ella dijo que vio un coche de Policía y asumió que era escolta.

Pero quién goza de totales privilegios, entre ellos la inviolabilidad total ante la ley, es la Reina de Inglaterra. Isabel II no necesita disponer del carnet de conducir para ponerse al volante de cualquier vehículo. Al igual que su marido, es habitual ver a la monarca conducir algún coche dentro de las inmediaciones de los terrenos que la Corona posee. A pesar de ellos, la Reina tiene en su posesión el carnet de conducir que el resto de ingleses si que necesitan para circular por la carretera. La reina, que es amante de los coches, tampoco necesita llevar matrícula en su vehículo. En cuanto a los límites de velocidad, la reina puede darse el lujo de exceder el límite de velocidad siempre que quiera sin recibir castigo alguno, algo que no sabemos si su hija Anne aprendió de su madre debido a la multa que recibió en 2001 por sobrepasar la velocidad permitida.