Foto: Vanguardia/Roberto Armocida
El punto de encuentro fue en la rotonda de Venustiano Carranza, al norte de la ciudad

Eran las 18:55 horas de ayer viernes cuando la caravana de las jornadas de paz y dignidad 2016 llegó a Saltillo, justo en los límites de Ramos Arizpe. Se trata de una trayectoria que inicia en ambos extremos del continente americano para concluir en un punto central, el objetivo es recuperar la unificación de los pueblos.

Son líderes espirituales de diversas comunidades que además son corredores y portadores de los bastones de mando que, a la llegada a alguna comunidad, como en este caso Saltillo, se los ceden a pobladores para que los apoyen y continúen con el recorrido durante algunos kilómetros.

“Se corre por algo que tenga que ver por la madre tierra, pero cada ocasión tiene un lema particular o un tema particular, hace cuatro años fue el agua. Ahora es honrando la semilla nativa, todo lo que tenga que ver con semilla”, explicó Jackie Campbell, vocera de la Diócesis de Saltillo.

El punto de encuentro fue en la rotonda de Venustiano Carranza, al norte de la ciudad, ahí un grupo de hombres y mujeres ya los esperaban para continuar el recorrido por el bulevar del mismo nombre, hasta encontrarse en el centro vocacional con el obispo Raúl Vera López, elegido como uno de los líderes espirituales de la región.  

La caravana pernoctó en esta casa del centro vocacional, durante este sábado está contemplado ir al ejido Noria de la Sabina, de General Cepeda, con el fin de tener un encuentro con los campesinos por el asunto del Cimari, luego regresan a Saltillo y el domingo por la tarde en el Museo del Desierto será el recibimiento de los bastones con danzas tradicionales apache y mexica.

El lunes por la mañana, esta “flecha azul”, con los 54 bastones, continuará su recorrido hacia el sur, su siguiente parada es la comunidad del Cedral, estado de San Luis Potosí, el objetivo es que todas las caravanas que vienen del norte del continente se reúnan en la frontera de México con Guatemala con el fin de llegar al destino en Ciudad Panamá y encontrarse con las que viajan desde Sudamérica.     

“Vienen vehículos con ellos pero en realidad corren, porque son los bastones de mando los que deben “correr”, la energía debe fluir hacia adelante. Estos bastones representan la conexión de la tierra con el cielo y la hermandad entre los pueblos por la que añoraban nuestros ancestros”, comenta Campbell.

Según la difusión que se dio, las jornadas de paz es un movimiento indígena cuyo objetivo es la unificación de los pueblos. La ceremonia de inicio se hizo simultáneamente el 1 de mayo en Alaska, al norte del continente y en la Patagonia, al sur.