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El exdirector de Pemex pagaban jugosas cantidades de dinero a legisladores para que aprobaran la reforma energética, relata el periodista Carlos Loret de Mola

"Hay información de que para obtener los votos de la Reforma Energética hubo sobornos", dijo el presidente Andrés Manuel López durante la conferencia mañanera del pasado 15 de julio en Guanajuato, seis días después sale a relucir información sobre dichos pagos. 

Las palabras del presidente se dieron tras la extradición de Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), acusado de lavado de dinero, cohecho y defraudación fiscal. López Obrador aseguró que la cooperación de Lozoya pondrá en evidencia dichos sobornos.

Cuando era director de Pemex, Lozoya presumía una imponentes cajas fuertes que medían un metro y medio de altura, las guardaba en sus departamentos de Polanco, en la Ciudad de México. 

Abarrotados de billetes, dichas cajas fuertes solo eran abiertas por el propio Lozoya o por Froylán Gracia García, brazo derecho del entonces director de Pemex.

El dinero era para sobornar legisladores y que éstos aprobaran la Reforma Energética, la más ambiciosa y polémica de las reformas estructurales del gobierno de Enrique Peña Nieto. 

Así lo asegura Carlos Loret de Mola en su columna publicada en El Universal llamada "Las cajas fuertes de Lozoya". 

El modus operandi de Emilio Lozoya para lograr la aprobación de la reforma energética iba más allá de enormes cajas fuerte, también había bolsas de importantes marcas llenas de billetes. 

"Los fajos de billetes solían entregarse en bolsas de Louis Vuitton y otras boutiques carísimas, que iban engrapadas en la parte superior para evitar que se viera el contenido", relata Loret de Mola.

Las entregas se realizan en dichos departamentos, en ocasiones en la Torre de Pemex y en los momentos más descarados del peñanietismo en plena Cámara de Diputados y Senadores.  

En ocasiones los legisladores, en lugar de pedir dinero, solicitaban a cambio del voto a favor de la reforma contratos petroleros que pudieran inclinar a favor de empresas de amigos y socios, que les redituarían el favor. 

Los nombres de los legisladores que recibieron sobornos están en la mente de Emilio Lozoya, quien está dispuesto a decirlo todo para evitar el peor de los escenarios.