Tomada de Twitter
Desde empleados en Twitter hasta sacerdotes budistas, no todos los atletas se dedican 100% al deporte

Intensas semanas se vivieron en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro donde los atletas consumaron grandes batallas por las medallas. 

Muchos al terminar regresarán a sus trabajos porque el deporte no es su principal fuente de ingresos.

Aquí te presentamos algunos de los casos más peculiares

Nathalie Marchino (Twitter)

La colombiana participó en rugby con la selección cafetalera pero luego de terminar con el equipo regresará a California donde trabaja en Twitter. 

Raheleh Asemani (Cartera)

La nacida en Irán llegó a Europa como refugiada y antes de que concluyera los registros se nacionalizó belga para competir en taekwondo.

Quedó en cuarto lugar en su categoría y a su regreso estará trabajando como cartera.

Maya Dirado (Analista)

Ganó oro en 200 metros en las aguas de Río, así como el primer lugar en 4 x 200 libre, plata en 400 combinado y bronce en 200 combinado.

Al finalizar su participación continuará como  analista de negocios por la Universidad de Stanford trabajando en una consultora de California.

Gwen Jorgensen (Contadora)

La reina del triatlón femenino mantendrá su pasión por el deporte con la contaduría. Ella trabaja en una firma en la ciudad de Milwaukee.

Gerek Meinhardt (Consultor)

Gerek Meinhardt es un esgrimista norteamericano que consiguió bronce esgrima por equipos en Río 2016 y además trabaja por su parte como analista de riesgos en una consultoría de San Francisco.

Michelle Carter (Maquillista)

Las manos que embellecen los rostros de sus clientas son las mismas con las que consiguió el oro en lanzamiento de bala. 

Ella trabaja como maquillista y tiene una empresa llamada Shot Diva.

Kazuki Yazawa (Sacerdote Budista)

El japonés se inició como sacerdote budista y en su tiempo libre comenzó su carrera en el canotaje.

Participó en Río sin tener tanta suerte.