Hay que adecuarlos junto con el presupuesto para ver el futuro de la situación económica de la nueva familia

CDMX.- Todo depende de cada caso, pero sí se debe hacer un presupuesto como pareja, comenta Freddy Domínguez, cofundador de ComparaGuru.com. “Pasa constantemente que la gente no dimensiona cuáles son los gastos que van a tener cuando se casan o llegan a vivir juntos”, señala el experto.

Lo importante es asesorarse antes de que ocurra todo, para plantear un escenario de cómo será la situación económica.

SEGURO MÉDICO

Hay muchas cosas que no se toman en cuenta, por ejemplo, los seguros de gastos médicos. Muchas veces el esposo o esposa están como dependientes del papá y eso nunca se calcula. Al final, cuando se casen, ya no lo pagará el familiar y alguien tendrá que costearlo.
Las parejas deben saber que los seguros para mujeres en edades entre los 25 y 35 años son notablemente más caros, porque están en edad reproductiva.

PARA COMPRAR CASA

En el caso de los créditos hipotecarios comerciales, se toma en cuenta el ingreso del hogar.

“A mucha gente no le aprueban un crédito por sí solo, pero si su ingreso es compartido, cuando se hace la sumatoria de los dos, es entonces que se aprueba el préstamo”, indica Domínguez.

Si quieren comprar casa hace mucho sentido buscar un financiamiento como pareja en lugar de hacerlo solo, porque tienes un ingreso en común mucho más alto”.

El cofundador de ComparaGuru.com dice que no importa si antes del matrimonio ya se ejerció un crédito hipotecario. Este aspecto no afecta. Sin embargo, el hecho de compartir el ingreso en el hogar no influye en que vayan a otorgar una tasa de interés más baja o que la línea de crédito vaya a ser más extensa.

El préstamo que otorga el banco depende del enganche y el valor del inmueble. Lo único que hace el ingreso es determinar si aprueban o no para el crédito.

ATENCIÓN EN LAS LETRAS CHIQUITAS

En México las personas se casan por los dos principales regímenes: separación de bienes y mancomunados. Pero ¿cuál es la diferencia?

La separación de bienes protege todos los bienes con los que se llega al matrimonio. Son y siempre serán propiedad de la persona que los compró antes. Sin embargo, todo lo que se adquiera a partir del momento que se casan, sí entra en la dinámica de compartición 50-50.

Los bienes mancomunados funcionan a la inversa, sin importar con lo que se llegue al matrimonio, todo se aporta a la sociedad.

Importante. Hay un componente legal que todo mundo debe saber (aplica tanto para activos como pasivos), hasta las deudas se comparten. Esto aplica para todo tipo de responsabilidad financiera, fiscal y legal.

“Últimamente las parejas jóvenes se casas por separación de bienes. Es buena idea, porque si en el futuro alguno comete un fraude o tiene una gran deuda, los despachos de cobranza no podrán ir contra las finanzas del otro conyugue”, dice Freddy Domínguez.

1. Entérate de las prioridades de tu pareja

En este mundo hay dos tipos de personas: los que ahorran y los que gustan gastar. Cuando se trata del dinero de pareja, los ahorradores parecen una mejor opción, pero tampoco hay que exagerar (al tratar de ahorrar en todo y no gastar).

Tan pronto como sea posible, lo mejor es discutir cuánto dinero se gastará de manera individual y en pareja. Lo mismo para el ahorro. La negociación es más sencilla cuando los dos son gastadores o ahorradores. Pero si hay uno de cada bando, lo mejor es buscar un punto de equilibrio.

2. Definir cuáles son los gastos fuertes

Comprar una casa o un auto o una lavadora, por ejemplo, son gastos fuertes que se deben hablar en pareja. Además, antes de comprar, ambos tienen que ponerse de acuerdo sobre lo que cada considera como gasto fuerte.

3. Hay que poner fechas para las metas financieras

En la planeación financiera no debe haber ambigüedades. Es necesario establecer metas y fechas para alcanzarlas para que no exista confusión en ninguna de las partes. Comprar una casa “pronto”, suena a falta de compromiso y “pronto” significa cualquier tiempo. Poner fechas y planear, definitivamente ayuda a cumplir las metas.

4. Elige bien las palabras cuando se trata de dinero

En la mayor parte de los casos, utilizar la palabra “presupuesto”, tiene una connotación negativa porque nos refiere a restricciones. Aunque, tener un presupuesto es necesario para mantener finanzas sanas.
El fraseo es importante, encontrar las palabras adecuadas para decir lo mismo, pero que no suene negativo. En lugar de presupuesto, podría decirse “plan para alcanzar metas”.

5. ¿Qué harás para pagar tus cuentas?

No es estrictamente necesario tener un presupuesto, pero si estamos obligados a pagar las cuentas de la casa: desde la electricidad hasta la escuela de los hijos.

En este caso, es necesario tener el total de todos los gastos mensuales, para que cada uno de los integrantes de la pareja aporte la mitad para pagar. Casi como si fueran “roomates” o compañeros de apartamento. De esta manera, las parejas tienen la oportunidad de mantener cierta independencia financiera.