La creadora concedió esta entrevista a VANGUARDIA para conocer a fondo su vida y las experiencias que la llevaron del mundo del periodismo al del arte contemporáneo

Un departamento en la colonia República es el núcleo desde donde una mujer, por los pasados años, explora los lenguajes del arte contemporáneo, hila ideas y conceptos y los lleva al terreno de lo material a través del reciclaje, ensamblaje e instalación.

Ella nos recibió ahí, en su hogar, repleto de vestigios de obras pasadas, objetos encontrados, laminas, papeles, cartulinas y pliegos repletos de mapas mentales, además de los primeros pasos hacia sus futuros trabajos.

Creadora. Más allá de la controversia, la artista nos contó su historia y su proceso creativo.

Su nombre se hizo famoso a nivel nacional entre la cobertura mediática y la indignación popular pero con su sonrisa fácil y arreglándose constantemente la melena rizada y oscura nos contó su historia.

Mercedes Aqui es periodista, registra y expone lo que observa en el mundo. Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma del Estado de México, trabajó en un periódico local de Toluca y casi formó parte de la primera generación de fotoperiodistas del periódico Reforma pero los trámites burocráticos lo impidieron.

“Me gustaba la idea de ser periodista, de registrar el mundo. Porque desde chica, yo me di cuenta ahora, que entre mis primeras memorias está el haber recogido un objeto en un terreno  baldío y haberlo visto como una maravilla aunque estuviera roto”, comentó en entrevista.

Contó también que como reportera “me pagaban una miseria, es un oficio muy mal pagado, y como no me alcanzaba para mis camiones caminaba y en este caminar iba haciendo fotografías de calle, porque me encanta hacer eso y así salió la oportunidad de trabajar en El Demócrata”, contó.

Su primer empleo fue en este periódico de Toluca, donde fue recibida con una especie de prueba al ser enviada a cubrir la nota roja a los separos pero tras un corto periodo con esta fuente se enfrentó a su jefe y le exigió un cambio; él accedió a su petición y le encargó una labor muy particular. “En los separos era una cosa terrible, porque me tocó presenciar no solamente la cuestión de ver la gente que ha cometido delitos y ver su cara y darte cuenta que a lo mejor es el señor que pasó a tu lado en la calle. No hay un sello de maldad. Pero por otro lado los policías los obligaban a que adquirieran posturas agresivas, les daban zapes y les pegaban para que se pusieran para la foto y yo no podía con eso”, expresó.

“Mi jefe me dijo entonces que sí me iba a cambiar y entonces me encargó que hiciera una fotografía, la que se iría de portada y yo tenía que buscar todos los días una fotografía y ese ejercicio me ayudó mucho, porque me obligaba a enfocar la mirada. Porque tenía que regresar no con diez o quince o cincuenta fotos de un evento, sino con una foto, la foto”, continuó.

Por aquella época, 1992, el periódico Reforma desde la Ciudad de México, convocó a jóvenes talento de la fotografía, el periodismo, la edición y la redacción para integrar sus filas. Mercedes fue elegida como parte del grupo de 10 fotógrafos —de entre cientos de solicitantes— para ser parte de este equipo.

Pero aunque ya tenía casi 20 años viviendo en México no había conseguido los papeles de permiso permanente en el país —hasta entonces solo tenía uno estudiantil— y esto era un requisito para ser contratada en el nuevo medio, sin embargo el clima político de la época ralentizó todo trámite y perdió la oportunidad.

Mercedes Aqui es viajera. A los 8 años salió junto con su familia de Argentina, en 1978, en medio de El Proceso, y llegó a México, donde vivió hasta que la burocracia impidió su trabajo en el periódico Reforma y entones tomó nuevamente las maletas y emprendió un nuevo camino: “Cuando eso pasó dije, hasta aquí, entonces terminé la universidad, les dije a mis papás, aquí está (mi título) y agarré mis cosas y me fui a recorrer el mundo y cambié unas cosas que tenía, una grabadora por una mochila y agarré mi equipo fotográfico”, nos contó.

“Yo quería regresar a Argentina, hacer un recorrido por tierra hasta allá. Entonces en ese viaje fui haciendo registro, porque en ese tiempo todavía traía más la cosa periodística documental pero empecé a cambiar mi concepción del tipo de fotografía que hacía”.

De blanco y negro fueron entonces su imágenes, incluso cuando sus composiciones se hicieron más experimentales y menos documentales y aunque en ese primer intento no llegó a su destino, le permitió conocer gente —incluido al padre de sus hijos— y desde ahí partió hacia Italia, donde vivió del 94 al 98, realizó estudios sobre arte y se empapó de lo que ofrecían los creadores, los museos y las galerías.

Al regresar a México “estuve un par de años en Valle de Bravo y viajando con mis hijos y luego me fui a vivir a Real de Catorce y ahí he tenido parte de mi vida, que sigue siendo parte porque vivo en Saltillo y ahí, vivo en ambos lugares”.

Hace 5 años llegó a Coahuila movida por la necesidad de sus hijos de continuar sus estudios, cosa que no podían hacer en el ahora Pueblo Mágico. Pero al llegar aquí encontró más que una ciudad para seguir criando a sus pequeños, encontró el arte contemporáneo.

Mercedes Aqui es artista. Desde las fotografías que tomaba para El Demócrata hasta unas cuantas exposiciones y series que hizo en esta misma disciplina su ímpetu creativo y sus ansias de exploración no se han visto menguados, aunque haya pausado por un par de años para dedicarse a sus hijos.

Ya con ellos más grandes, ella tuvo más tiempo para sí misma y buscó profesionalizarse, retomar la creación y reconectarse con la gente, pues por muy atractivo que resulte la vida en Real de Catorce, señaló, su aislamiento es latente.

“Me conecté a Facebook y vi que había habido un concurso de fotografía contemporánea y que había habido una discusión donde algunos no estaban de acuerdo sobre las fotografías seleccionadas y en el Museo de Artes Gráficas iba a haber una conferencia al respecto y entonces agarré y llegué ahí”.

Intrigada y motivada por esa discusión se inscribió al seminario de Prácticas Artísticas Contemporáneas, la punta de la hebra de toda su formación posterior, con este y otros talleres y seminarios también gestionados por dicha institución.

Aqui se zambulló en el ámbito cultural local. Conoció a Rufino Rodríguez, quien la llevó a conocer los petrograbados de General Cepeda. Conoció a Olga Margarita Dávila, su principal maestra y conoció también a amigos y colegas como Lilette Jamieson, Larisa Escobedo, Daniel Alcalá y estudiantes de arte.

“Yo llegué y me pareció esto Nueva York, porque hay una efervescencia increíble, conocí mucha gente y pasan muchas cosas”, comentó entusiasmada, “y, por ejemplo, el trabajo que hicimos con la doctora Oween (Fogharty), Translumínico, me conectó mucho con Coahuila y me ayudó en mi proceso personal”.

A pesar de la manera en que actualmente maneja sus discursos y procesos artísticos reconoce que al principio también le parecían “jaladas, tonterías”, hasta que poco a poco fue descubriendo las complejidades y el valor del lenguaje del arte contemporáneo.

Nómada. La creadora es una viajera que salió de Argentina, se enamoró de México y decidió quedarse en Saltillo.

Tal ha sido su fuerza y ambición por crear que ha participado en residencias dentro y fuera del país —y hasta visitó la Bienal de Venecia 2017—, destacando entre ellas la que realizó en Barcelona en 2017 como una experiencia muy enriquecedora, así como otra en Turquía en 2018 y a las cuales se suma ahora su participación en el Festival de Video Arte en Bangladesh, del 22 al 29 de noviembre.

“Un amigo me dijo una vez que tenía yo mucha suerte”, expresó al hablar de todas estas oportunidades de crecimiento, “¿Sabes a cuantas apliqué, cuánto me tardé en hacer ese proyecto, cuánta chamba le metí? Porque hay disciplina, trabajo, detrás de eso, no es suerte, no me gané la lotería”.

Es en el dadaísmo, el fluxus, la patafísica y el absurdo que ha encontrado los principales lenguajes para desarrollar sus obras, de la cual su más polémica y reconocida pieza —un trabajo sobre las marcas que dejamos en el territorio y cómo este marca a su vez— considera que sigue en proceso de construcción, y sobre la cual hablaremos a detalle en el futuro. De momento Mercedes Aqui continuará creando, explorando, analizando y haciendo esquemas y mapas mentales en su objetivo de plantear obras e ideas para reflexionar sobre cómo “restaurar lo roto”.