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Minions, chistes, todo lo que espera si es fan de esta franquicia está aquí, en una rutina que se siente plana y con muy pocas cosas interesantes que mostrar

Minions, dinero. Esa es suficiente motivación para hacer una tercera película de “Mi Villano Favorito” (“Despicable Me”). Básicamente podríamos decir que esta saga ha hecho un buen trabajo en crear personajes entrañables, los cuales tienen su particular sentido del humor y el público gusta de verlos en pantalla. Esta cinta entiende eso, entiende a su público y lo que quiere ver y lo da sin reproches, pero también sin arriesgar nada. Esta es una cinta bastante competente y entretenida para niños pequeños y quienes ya tengan un cierto cariño por esta franquicia, sin embargo, todo parece envuelto en una especie de sopor rutinario. Falta chispa, falta energía, falta emoción. Esta película parece hecha sólo porque sí, para satisfacer un mercado y, en esa misión, podríamos decir que cumple.

La película presenta un nuevo villano, Balthazar Bratt, una antigua estrella infantil de televisión de los 80, cuyo programa fue cancelado, dejándolo resentido y enojado con el mundo, a la par que obsesionado con su fama y la época en que se desarrolló. Durante su misión para tratar de detenerlo, Gru y Lucy Wilde descubren que el primero tiene un hermano gemelo llamado Dru, que es lo mismo pero con cabello. Ambos deberán aprender a convivir, reprimiendo el constante deseo de Gru por regresar a ser un villano y tratando recuperar un diamante que Bratt robó. Todo esto salpicado de minions, las tres hijas del protagonista teniendo sus aventuras por separado, mucho humor, animación colorida y lo que ya hemos aprendido a esperar de estas cintas.

Voy a ser claro: si es fan de la saga, si le gustan los minions, esta cinta tiene todo lo que usted está buscando. Naturalmente si ya se cansó de la invasión de estos diminutos seres amarillos con enormes ojos, sobre todo después de la sobredosis que fue su propia película, “Minions” (2015), va a querer mantenerse lo más alejado posible. Y es así de sencillo, porque esta cinta funciona, sabe lo que el público busca, se lo da y listo, sin complicarse la vida. Creo, de hecho que hace un muy buen trabajo en dividir todos sus elementos por separado, que, digamos, son tres grandes pilares: minions, Gru y las niñas. Cada uno tiene su respectiva dosis de humor y aventuras, las cuales, de hecho, tienen una división muy clara y marcada. Esos tres pilares se muestran casi durante toda la película como elementos separados.

Y claro que funciona. Queremos ver a los minions hacer tonterías y hablar chistoso, queremos ver a Agnes y su obsesión con los unicornios y queremos ver a Gru haciendo, pues, cosas de Gru. Todo está ahí, empaquetado en una linda animación. Pero algo sucede, da la sensación de que lo que vemos son una serie de acontecimientos que no llevan a ningún lado. El problema, creo, es que esta cinta no arriesga nada, ni se siente nueva o que nos lleve en un viaje emocional y divertido como pretende. Parecerá extraño decirlo, pero sabe tan bien lo que es y lo que quiere vender, que se autolimita. Lo que vemos parece plano, falto de vida, a pesar de estar ubicado en un mundo lleno de colores. Es, en resumidas cuentas, otra película animada más, una del montón. 

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Bien, esta cinta no tendría porque arriesgar nada, ese no es su objetivo. Ya lo dije antes: cumple con lo que el público busca de una manera bastante competente. Pero, ¿y luego?, ¿qué más? Hay un villano, hay que detenerlo y en el camino para hacerlo nos encontramos con un montón de bromas y un intento de drama (o varios, según se vea). Creo que el problema no está en seguir esta fórmula, sino en hacerlo de tal modo que no consiga sorprendernos. No es que los ingredientes de este platillo sean malos, es que están cocinados sin mucho ingenio. No es que este platillo sepa mal, es que si queremos probar algo mucho más sabroso, deberíamos ir a otro restaurante. Y para seguir con la analogía culinaria: esto no quiere decir que así sea para todos, habrá quien le parezca súper delicioso, pues es justo lo que espera y, además, el gusto por la comida (como el del cine) tiende a ser subjetivo.

Un problema muy claro que encuentro en esta cinta, y que bien pudiera explicar lo anterior, es que está dividida en segmentos muy específicos, pero nunca logra concretar ninguno. Hablé de tres pilares, pero, además, esta aventura se divide en al menos unas cinco historias separadas que transcurren de forma paralela: está la de Gru con su hermano, la de Agnes en busca de un unicornio, la de Lucy buscando ser buena madre, la de Balthazar y su venganza y los minions. Existe un momento en el que estas cinco historias están tratadas de forma completamente aislada, sin encontrarse en ningún punto. Una vez que se dividen la cinta va de una a otra y de regreso, con un ritmo bastante consistente que, podría parecer bueno, y deberíamos aplaudir que no se les salga de control, pero que también es muy rutinario y monótono.

Pero, sobre todo, el mayor problema es que estás cinco historias no llevan a nada. Algunas tienen resolución, otras se terminan a medias y, al final, todo se resuelve en un instante, en un par de frases. La cosa es que la cinta no nos deja encariñarnos con una trama en particular, vemos pequeños pedacitos de todo. Si había alguna emoción más profunda, no la supieron usar y parece como si tuvieran ya tantos personajes y quisieran darle lugar a todos, que no logran satisfacer completamente ninguno. Para resumir: Divierte, sí y es entretenida, pero no deja de ser una del montón.

El dato
Directores: Pierre Coffin y Kyle Balda
Elenco: Andrés Bustamante, Andrea Legarreta, Edgar Vivar, Jay de la Cueva.
Género: Animación / Comedia
Clasificación: A
Duración: 90 minutos
Calificación: 5