El australiano no mostró arrepentimiento por su acción y además aceptó haber ido a tomar alcohol horas antes de su derrota ante el mallorquín

Nick Kyrgios sigue siendo ese "dolor de muelas" en el circuito de la ATP.

El australiano cayó ayer ante el español Rafael Nadal, en un partido que, además de que se extendió hasta la última gota de sudor de ambos, tuvo momentos de tensión por la actitud del jugador de 24 años.

Durante el primer set del duelo de segunda ronda de Wimbledon, después de una serie de "raquetazos" entre ambos, el jugador que a los 19 años entró en el Top 50 del Mundo, mandó un pelotazo al mallorquín que terminó impactándose en la humanidad del reciente campeón de Roland Garros.

Tras el duelo, Kyrgios no escatimó en decir que el golpe había sido intencional y no mostró arrepentimiento alguno.

¿Por qué debería pedir perdón? Quería apuntar a propósito al pecho, sí", afirmó el ganador del Abierto Mexicano de Tenis en Acapulco.

"¿Cuántos Grand Slams ha ganado, cuánto dinero tiene en su cuenta? Creo que puede recibir una bola en el pecho", lanzó el australiano, que perdió 6-3, 3-6, 7-6 (7/5), 7-6 (7/3) ante el ganador de 18 Grand Slams.

Fiel a su polémica personalidad, Kyrgios aceptó haber tomado un par de cervezas horas antes de su duelo ante Nadal, cuestionamiento que un periodista le planteó en la conferencia de prensa a lo que él respondió: "tú debes tener una vida realmente aburrida".