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En la editorial de este domingo, la Arquidiócesis señaló que “al querer igualar la confesión de una fe con la ineptitud o la falta de inteligencia, sencillamente esta servidora pública mostró que no ha acabado de entender su propia misión”

Ciudad de México. La Arquidiócesis de México refutó los dichos de la senadora Jesusa Rodríguez, quien declaró que “no es común” que católicos sean inteligentes.

En la editorial de este domingo señaló que “al querer igualar la confesión de una fe con la ineptitud o la falta de inteligencia, sencillamente esta servidora pública mostró que no ha acabado de entender su propia misión”.

En el texto titulado “Políticos que no entienden su misión”, la arquidiócesis que encabeza el cardenal Carlos Aguiar Retes señaló que “nadie está exento de hacer el bien a sus semejantes, y quienes han sido elegidos como representantes de un grupo, o quienes han recibido un mandato cívico o político, o quienes han tenido la oportunidad de una capacitación para el servicio, deben empeñarse doblemente en ello”.

En el Congreso de la Unión y en muchos otros ambientes, añadió, “lamentablemente se ha hecho más común que a base de gritos o protestas, que a base de calumnias o fáciles desacreditaciones, se pretenda tener la razón”.

Al celebrar la entrega de la presea Elvia Carrillo Puerto a María Consuelo Mejía Piñeiros, directora de Católicas por el Derecho a Decidir, la senadora Jesusa Rodríguez declaró que la activista “además de ser católica es inteligente, cosa que no es muy común”, lo anterior en el contexto del debate por la despenalización del aborto.

La Arquidiócesis de México, a través del semanario Desde la Fe, destacó que “es muy contrastante que un hombre o una mujer, sobre todo si tiene un cargo público, tenga como consigna denostar o cancelar la buena acción, la inteligencia, la libertad de quien no piensa de manera igual a la suya”.

Señaló que “cancelar al otro porque no piensa como yo, simplemente es una necedad, tal parece que esa es la competencia que desarrollan cuantos ya están acostumbrados a la protesta, que están en contra de todo. Parecería que llegan a las instituciones públicas, sencillamente para seguir destruyendo, para seguir ejercitándose en una protesta de oficio”.

Es urgente, agregó, “volver a constatar que cualquier actividad humana debe estar enfocada al bien, hemos de aplaudir al plomero o al artista, al joven o al anciano que desde lo discreto y sencillo, o desde los primeros sitios de proyección social y política, trabajan por el bien y por la paz, y valoran y reconocen al otro incluso desde sus diferencias; esa es la postura más inteligente. Estamos a tiempo de seguir mejorado y corrigiendo –todos– el camino hacia el bien”.

La Iglesia católica en la capital del país indicó que “a nadie le es lícito poner obstáculos o generar violencia, a nadie se le puede permitir destruir la obra justa y adecuada que cualquier semejante ha construido. Nuestro destino está ya dicho desde el Génesis: consiste en crecer y multiplicarnos, es decir, en hacer más bello y habitable nuestro mundo, en hacer el bien”.