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Ante el material escaso y en algunos casos deficiente con el que cuenta el personal de salud de los hospitales, ellos mismos se están protegiendo

Por Nayeli Roldán y Andrea Vega para Animal Político

Ciudad de México. Al personal médico que atiende a los casos sospechosos de COVID-19 no le dan, en la mayoría de los hospitales, un traje especial para evitar algún posible contagio. Los googles que usan son tan herméticos que se les empañan y no cuentan con caretas protectoras. Las mascarillas N95 se las dan contadas. Al resto de los empleados apenas les tocan tapabocas de los sencillos, uno para ocho horas.

Mariana, a quien llamaremos así para proteger su identidad, enfermera del Hospital Regional 10 de Tijuana, dice que la falta de material ha sido una constante en las más de dos décadas que lleva trabajando en el IMSS, pero “ahora es exagerado, es de terror”, y se se ha exacerbado aún más ante la crisis de COVID-19, al grado tal que cada trabajador compra su propio jabón desde el año pasado.

Y ante la propagación del coronavirus sin que la autoridad les haya provisto de los insumos necesarios, los trabajadores de la salud han tenido que comprar su propio equipo: cubrebocas N95, batas y botas desechables, googles, gel desinfectante, gorro, guantes.

Mariana ha gastado 4 mil pesos en su equipo. Es eso o estar expuestos directamente a posibles contagios y, peor, contagiar a sus propias familias, dice. “Y no soy la única, la mayoría de los compañeros compraron sus cosas porque los kits para atender a posibles enfermos ya se acabaron”.

En un día, dice, entregan 4 cubrebocas N95, aunque son 16 enfermeras, más los médicos, camilleros y personal de limpieza.

“Nos dijeron la semana pasada que iban a llegar los insumos, pero seguimos esperando y así tenemos meses esperando”, menciona.

“Quisiera que todos se enteraran de lo que nos está pasando. Aunque digan que todo está bien, que todo está bajo control, es mentira. Yo veo al Presidente en las mañanas y me da mucho coraje porque no es posible que diga esas mentiras. Vengan al hospital, que vean la realidad que estamos viviendo”.

En el Hospital Regional 1o de octubre, del ISSSTE en la Ciudad de México, los médicos tampoco han recibido insumos suficientes para atender el contagio de coronavirus, por eso, dice uno de los doctores, una compañera médica vende cubrebocas N95 a 200 pesos cada uno, cuando su precio es de entre 10 y 38 pesos.

Pero la mayoría del personal compra. “Se nota cuando la compañera llega porque tiene una fila ahí para vender los N95, los acaba enseguida”. Algunos los compran porque cada vez temen más al contagio, dice uno de los doctores.

Si no nos cuidan, nos cuidamos nosotros... Lee la nota completa en Animal Político