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Los economistas indican que algunas propuestas del presidente de México interfieren con el importante papel que juegan los precios en una economía y queda por ver cómo se financiarán los programas sociales

Los mensajes del presidente Andrés Manuel López Obrador en su primer día en funciones no fueron una sorpresa para los principales economistas en jefe de los bancos que operan en el país, al ser consistentes con lo que refirió en ocasiones previas.

Mario Correa, economista en Jefe del Grupo Financiero Scotiabank dijo a El Financiero, que “el planteamiento económico del Presidente parece dirigido a revivir un pasado que en su momento fue bueno, pero no está claro que las medidas que ayudaron entonces tengan el efecto positivo que se busca en el México de hoy”.

Estimó que las acciones delineadas impactarán en la economía y quizás en los mercados financieros. “Se plantea una intervención decididamente mayor del Estado en la economía. Algunas de las medidas planteadas, especialmente las que interfieren con el importante papel que juegan los precios en una economía, podrían tener efectos contrarios a los deseados”.

Agregó que algunos comentarios podrían tener efectos adversos sobre las expectativas de inversión, como la insistente crítica a la reforma energética y el señalamiento de que el país está en bancarrota.

“Queda por verse cómo se logrará financiar la gran cantidad de programas anunciados y mantener al mismo tiempo la disciplina fiscal sin que la deuda pública se eleve, lo que reviste de especial importancia al presupuesto que se presentará el 15 de diciembre”, dijo.

Gran transformación

Alberto Gómez Alcalá, economista en Jefe del Grupo Financiero Citibanamex indicó que “quedó claro que la intención es llevar a cabo una gran transformación que el Presidente calificó de profunda y radical; un cambio de régimen político pacífico y ordenado”.

“Arremetió duro contra el neoliberalismo y ratificó el compromiso con la disciplina fiscal y monetaria. Fue enfático en descartar aumentos en los impuestos y, sobre todo, el endeudamiento público. En la agenda económica se incluye el anuncio de la zona franca en la frontera norte, y la ratificación de muchas promesas de campaña. Muchas alusiones a la riqueza nacional, al campo, a los energéticos, a las minas; y pocas a la industria, las exportaciones o la tecnología”, dijo.

Gómez Alcalá, señaló que la reacción inicial de los mercados financieros sorprendió a muchos, tras el holgado triunfo de AMLO en las elecciones, ya que el equipo económico del candidato ganador fue muy efectivo en transmitir que los pilares de la estabilidad macroeconómica se mantendrán: disciplina fiscal; que no habrá erogaciones si no se dan los ahorros; autonomía monetaria; y evitar un mayor endeudamiento, lo que fue ratificado en el discurso inaugural del sábado.

“Sin embargo, en octubre, la estabilidad de las variables financieras fue interrumpida. Un nuevo proceso de toma de decisiones, inspirado en la figura de ‘consulta popular’, pero realizado de manera improvisada, atropellada, sin los cuidados necesarios ni el debate suficiente, llamó la atención. Temores de pérdida de institucionalidad en la conducción de las políticas públicas o que los distintos programas o proyectos pudieran implicar riesgos para la estabilidad macroeconómica comenzaron a surgir. Nada en el discurso de toma de protesta resuelve esta cuestión”, añadió.