Araceli perdió la vida a manos de su ex pareja. Foto: Especial
La fallecida se había separado del hombre al ser constantemente agredida; fue encontrada muerta de dos puñaladas

CIUDAD DE MÉXICO.- “Cuando me enteré, le pedí a mi esposo que él nunca me asesinara”, expresa Silvia Negrete, una mujer que se describe como una persona fuerte de carácter. Ella dice ser muy diferente a su prima Araceli, quien fue víctima de feminicidio el pasado 16 de febrero a manos de su entonces pareja Francisco “N”, 20 años mayor que ella.

Diez meses antes del asesinato de Araceli, ella se había separado de él, pues Francisco Javier la había agredido con anterioridad, por lo que en diferentes ocasiones ella tomó a sus dos hijos, menores de edad, y lo dejó, aunque no del todo, pues se mudaron al departamento de sus padres que se encuentra en el mismo edificio donde ambos vivían en la colonia Piloto, alcaldía Álvaro Obregón.

Silvia menciona que, en todo ese tiempo, Francisco seguía acosando a Araceli, quien, por miedo a verlo otra vez, sacaba sus pertenencias de su antiguo departamento cuando su agresor no se encontraba en casa. Fue el 16 de febrero cuando a las 6 de la mañana, Araceli tuvo que bajar para buscar algo de ropa, ella y su mamá se habían percatado que no había luz en el lugar, por lo que imaginó que, con suerte, Francisco ya no estaría ahí y aunque con miedo, su necesidad de recuperar el uniforme para ir a trabajar fue más grande y bajó.

Después del ataque, aquel hombre de 57 años afirmó que todo fue en legítima defensa. Foto: Especial

“Cuando ella entró, la casa estaba completamente a oscuras y él la recibió a puñetazos, le rompió los lentes, los pómulos y la nariz, la violenta física y sexualmente y posteriormente la apuñala”.

Firme y sin titubear, Silvia Negrete cuenta todo lo que vivieron su prima, su mamá y su hijo menor, quienes al escuchar los gritos de auxilio de la víctima decidieron ayudarla, pero no pudieron hacer nada ante la fuerza de Francisco, quien también agredió a la madre de Araceli.

Por todo el revuelo y los gritos, vecinos se acercaron a apoyarlas, pero cuando lograron entrar al departamento, ya había muerto Araceli y Francisco estaba a un lado con dos puñaladas en el estómago pidiendo ayuda, pues ya no podía respirar.

Silvia, ahora con furia, cuenta que después del ataque, aquel hombre de 57 años afirmó que todo fue en legítima defensa, pero él mismo se hizo esas heridas para culpar a su prima.

“Hubiera querido que ella se supiera defender, pero no hacía nada. No creo que haya levantado alguna denuncia, pues ella le tenía pavor y siempre dejó que la humillara hasta enfrente de la familia”.

El caso de Araceli es una muestra de cómo la violencia familiar en México aumentó 72 por ciento en 2019, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Mientras que activistas, como Frida Guerrera, han registrado más de 200 feminicidios en lo que va del año.