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Antonio Azuela, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM y Diane Davis, académica de Harvard, señalaron las dificultades que podría enfrentar la CDMX de concretarse dicho plan, más allá de las pérdidas económicas con las que se ha criticado la medida

"Hay que ver los costos económicos en términos inmobiliarios, pero también hay que reconocer costos en términos patrimoniales. Hay edificios bastantes valiosos, hay un costo de sustitución que tiene una dimensión simbólica, incluso patrimonial", explicó Antonio Azuela, sociólogo y urbanista.

Para el académico, en inmuebles como el del Infonavit (si esta dependencia se va a Toluca); Secretaría de Salud (Chilpancingo) o el IMSS (Morelia), entre otros, deberá redefinirse su vocación, lo que implicará un costo que aún no ha sido calculado.

De acuerdo con un estudio elaborado por los arquitectos Andrés y Fernando Vasconcelos, junto con geógrafos, actualmente la Administración pública federal ocupa una extensión de 231 hectáreas. Esto en centenares de edificios dispersos por la Ciudad.

Tan sólo las secretarías que se proyectan mover representan 121 hectáreas.

Pero adicional al valor patrimonial, costos asociados a la estrategia impactarán al mercado inmobiliario y, de manera particular, a los actuales usuarios de servicios gestionados por las dependencias federales, que deberán atenderse, recordó Azuela.

"El tema es ¿quién va a ocupar esas viviendas? Vamos a despoblar la Ciudad y entonces quiénes serán los nuevos usuarios, de cuántas familias relocalizadas estamos hablando (..) tiene que haber un cálculo de las magnitudes de lo que pueda pasar", advirtió.

Para Davis, directora de Riesgo y Resiliencia en Harvard, los costos de la descentralización deberían compensarse con una distribución más justa y equitativa de la riqueza no sólo al interior de la Ciudad, sino en el País.

"Todo el mundo quiere estar en la CDMX, el problema potencial para la administración de Sheinbaum y de Obrador será que la gente rica se quede porque son los que pueden pagarlo, aquí entra la pregunta de justicia y equidad.

"Mientras incentivas la descentralización te aseguras que la Ciudad se mantenga cosmopolita y diversa, que no estés expulsando a los pobres", expresó Davis.


 

Ven reto
Paralelamente al debate sobre la descentralización de la administración pública federal, las discusiones sobre el futuro del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) ya había dado una posible solución al problema.

Mientras el próximo gobierno piensa llevar algunas secretarías a otras entidades, los arquitectos Andrés y Fernando Vasconcelos habían proyectado una ciudad administrativa con todo y esquema de financiamiento en las 700 hectáreas del AICM.

El diagnóstico para llevarlo a cabo coincide con la mayoría de las justificaciones por el próximo Presidente: actualmente, las dependencias ocupan edificios obsoletos y riesgosos, además de que su dispersión complica la movilidad.

El único factor que no contempla es el dinamismo económico en otras entidades. "Todas las secretarías no tienen un inmueble, ¡tienen 20 por toda la Ciudad!", expresó Fernando Vasconcelos.

"Cuando ellos mismos se tienen que juntar tienen que cruzar la ciudad de ida y vuelta, es una locura".

El estudio, en el que trabajaron por más de un año con la geógrafa Luz de Lourdes Cordero y la arquitecta Tania Hernández, cruzó información de la Encuesta Origen-Destino 2017, con la que comprobaron los flujos de movilidad.

La ciudad administrativa propuesta acomodaría poco más de 280 hectáreas que ocupan los inmuebles federales y 50 hectáreas de los edificios de gobierno de la Ciudad de México con un esquema de venta de terrenos.

La hipótesis es que, con la mudanza de las dependencias, el precio del suelo del aeropuerto subirá y su venta financiará la construcción de oficinas modernas y eficientes.

Actualmente, el costo del metro cuadrado es bajo, pues va de los 6.8 mil a los 16.8 mil pesos en las colonias aledañas. "Ya que por primera vez en la historia el Gobierno federal y el de la CDMX son del mismo equipo, tienen la oportunidad y completo control sobre lo que pase con este sitio, es la realidad de hacer historia y cambiar radicalmente como vivimos la ciudad", adelantó.

El reto, reconocen, está en el desafío de la próxima administración, que pondrá a consulta la viabilidad del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

"El plan podría impulsar la decisión de seguir adelante con el NAICM", señaló Vasconcelos.

Con información de Reforma