Familias, actores, activistas y políticos estaban entre las 30 mil personas que protestaron desde la Ópera Garnier de la ciudad hasta la Plaza de la República.

PARÍS.— Mientras algunos manifestantes de los chalecos amarillos causaban disturbios en la representativa avenida parisina de los Campos Elíseos, en otros sitios de la capital francesa se desarrolló una escena completamente diferente el sábado: decenas de miles de personas marcharon pacíficamente para exhortar al gobierno a actuar de manera más rápida en el combate al calentamiento global.

Familias, actores, activistas y políticos estaban entre las 30 mil personas que protestaron desde la Ópera Garnier de la ciudad hasta la Plaza de la República. Algunos llevaban carteles con leyendas como: “No hay un planeta B” y “Los dinosaurios también pensaron que tenían tiempo”.

La manifestación fue una de decenas que se realizaron en Francia el sábado, un día después de registrarse protestas estudiantiles en ciudades de más de 100 países.

Cantando y sosteniendo carteles, los manifestantes para combatir el cambio climático fueron un gran contraste de la violencia que se desató en los Campos Elíseos, donde el movimiento de los chalecos amarillos y alborotadores provocaron incendios, saquearon tiendas de lujo y se enfrentaron con la policía antidisturbios francesa, la cual les lanzó gas lacrimógeno y trato de contenerlos con cañones de agua.


El presidente Emmanuel Macron hizo un elocuente llamado esta semana para acelerar la lucha contra el cambio climático. El mandatario se ve como un garante del acuerdo de París sobre cambio climático de 2015 y se ha enfrentado con firmeza al escepticismo del presidente estadounidense Donald Trump.

Sin embargo, los activistas alegan que el gobierno de Macron no es lo suficientemente ambicioso en cuanto a reducir las emisiones o la dependencia de los combustibles fósiles que tiene el país. Los científicos han advertido durante décadas que los niveles actuales de emisiones de gases son insostenibles, advertencias que hasta ahora han tenido poca repercusión.

La protesta del sábado formó parte de lo que organizaciones como Greenpeace, Oxfam y dos grupos ambientalistas franceses llaman “El asunto del siglo”, una labor activista lanzada en diciembre.

Foto: AP
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