Lars Kepler es el seudónimo de Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril, un matrimonio sueco de escritores. Foto Internet
"En la mente del hipnotista", editado en español por Planeta, es el título de la nueva novela de Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril, una pareja que ha vendido más de cinco millones de ejemplares de sus libros.

Bajo el pseudónimo de Lars Kepler se esconde un matrimonio sueco que escribe a cuatro manos la exitosa saga iniciada con la novela "El hipnotista", un personaje que, cinco libros después, vuelve a protagonizar una de sus trepidantes aventuras, en la que los autores reviven un caso personal de acoso.

"En la mente del hipnotista", editado en español por Planeta, es el título de la nueva novela de Alexander Ahndoril y Alexandra Coelho Ahndoril, una pareja que ha vendido más de cinco millones de ejemplares de sus libros policíacos protagonizados por "personajes complejos", por los que, aseguran en una entrevista con Efe, se preocupan mucho.

El eminente psiquiatra y experto en hipnosis Erik Maria Bark es el hipnotista que dio nombre a su primera novela en 2010, un personaje que ayudó al comisario finlandés Joona Linna, protagonista de la serie, a atrapar a un terrorífico asesino.

"Sentimos que no habíamos terminado con el hipnotista y ahora hemos tenido una oportunidad para traerle de vuelta con un caso que era muy adecuado para él".

Un asesino en serie conmociona a la sociedad sueca: graba a mujeres instantes antes de matarlas y cuelga los vídeos en Youtube prácticamente en tiempo real. La policía, acorralada y sin poder localizar a las víctimas a tiempo, se encuentra en un callejón sin salida, por lo que deciden recurrir a Erik Maria Bark.

La nueva novela habla de acosadores que acechan y víctimas acosadas, pero también de cómo la sociedad "observa a la gente a través de las cámaras", señala Ahndoril, que se pregunta quién es en realidad el acosador.

El matrimonio decidió escribir sobre el acoso, una lacra que el 9 % de la población sueca sufre en alguna etapa de su vida, una situación muy complicada porque el acosador comienza su cerco de una forma leve, quizá con una llamada telefónica o una carta, pero se va acercando y la policía no puede hacer nada hasta que emplea la violencia y, entonces, ya es demasiado tarde, explica.

Los autores que dan nombre a Lars Kepler vivían con sus hijos en una casa con grandes cristaleras que, al iluminarla por la noche, se convertía en algo parecido a "un escenario de un teatro donde cualquiera puede observar a sus habitantes sin que éstos se den cuenta".

"La sensación que hace que empieces a moverte como si alguien te vigilara se llama miedo de casa y queríamos escribir sobre ello", explica el matrimonio, que agrega que el hecho de comenzar a hacerlo "abrió la memoria" de Alexandra Coelho.

La autora había intentado olvidar un episodio vivido hace muchos años, cuando era actriz de teatro, y un acosador trepó por su ventana y se introdujo en su habitación mientras dormía.

"Siempre tenemos que encontrar algo que sea muy personal para nosotros, algo que nos dé miedo de verdad. Tiene que ser una historia que nos afecte", dicen los autores, que se han mudado con sus hijos a un apartamento.

La policía volverá a recurrir en esta novela al hipnotista Erik Maria Bark, un personaje que sufrirá en esta nueva historia.

"Muchas historias de novela negra tratan sobre el poder de entrar en la mente del criminal, y el hipnotista tiene esa habilidad, puede entrar en la mente de la gente, lo que es una herramienta poderosa y peligrosa, pero ahora alguien ha entrado en su mente. El hipnotista lo está pasando muy, muy mal, y toda la sociedad le quiere cazar. No hay escapatoria, no puede ir a ningún sitio", afirma el matrimonio.

Explican los autores que para ellos, la clave a la hora de escribir es la empatía: "El héroe tiene que tener su parte negativa, al igual que los criminales tienen que tener su parte positiva".

EFE

Agencia de noticias internacional fundada en Burgos el 3 de enero de 1939. El entonces ministro del Interior, Ramón Serrano Suñer, impulsó la creación de la agencia, en la que participaron activamente: José Antonio Jiménez Arnau, Manuel Aznar Zubigaray y Vicente Gállego.