La saltillense, triatleta internacional y sobreviviente a una terrible enfermedad, vive ahora una de las facetas más importantes en su vida

Rosa Melissa Riojas Espinoza, de 37 años de edad, es una triatleta de talla internacional nacida en Saltillo, Coahuila. Su historia de vida presenta grandes triunfos deportivos, una feliz faceta como madre y un triunfo en la lucha contra el cáncer.

En 2004 Rosy inició su trayectoria como atleta; desde entonces los mejores regalos que le ha dado la práctica del deporte han sido la disciplina y la fortaleza física y mental.

En su fructífera carrera sobresalen 9 Clasificatorios Mundiales, en puerta se encuetra participar en el Campeonato de Triatlón en Lausana, Suiza, del 29 de agosto al 1 de septiembre próximo.

Teniendo 25 años de edad, una nueva faceta llegó a la vida de Rosy, la maternidad.

“La primera vez que te llega esa noticia no sabes qué hacer o cómo reaccionar. Siempre fue de alegría, desde que llegó al mundo Regina ha sido una bendición para nosotros, hemos tratado de darle todo el amor y cariño que se merece, es el ángel que nos mandaron del cielo”, comparte Rosy entre sonrisas.

29 de agosto es la próxima cita mundialista para Rosy en Suiza, sede del Campeonato de Triatlón. Fotos: Mayra Franco / Omar Saucedo
La primera vez que te llega esa noticia no sabes qué hacer o cómo reaccionar. Siempre fue de alegría, desde que llegó al mundo Regina ha sido una bendición para nosotros, hemos tratado de darle todo el amor y cariño que se merece, es el ángel que nos mandaron del cielo”.
Rosy Riojas, triatleta saltillense.

Hoy Regina Serrano Riojas tiene 11 años de edad. “Disfrutamos todo juntas, nos encanta viajar, siempre me acompaña a todos los eventos que se puede dentro del Circuito Nacional”, explica Rosy, añadiendo que madre e hija ya se alistan para vivir su tercera aventura en un Campeonato Mundial.

Pero no todo ha sido miel sobre hojuelas, en octubre del 2016 Rosy inició una dura batalla al ser detectada con cáncer de mama avanzado. A partir de ese momento la atleta afrontaría una serie de estudios, quimioterapias, una cirugía y 27 radiaciones.

 

Este proceso no frenó la gran pasión de Rosy“Una de las cosas que no quise dejar de hacer y que creo me mantuvo fuerte a lo largo de estos meses fue seguir compitiendo. Platicando con los médicos me dieron permiso para seguir practicando deporte”, comparte la triatleta.

Fueron dos las justas dentro del Circuito Nacional, en Monterrey y Mazatlán, a las que Rosy acudió llevando a la par sus tratamientos de quimioterapia.

Con motivo del Día de las Madres, Rosy envió un mensaje a todas esas guerreras que cumplen con un diario y exigente rol. “A todas muchas felicidades, porque no es fácil ser mamá y llevar a la par todo lo que hacemos; a veces somos chofer, maestra, mamá, niñera, cocinera... felicidades a todas las que hacen todas estas actividades al mismo tiempo”.