Fotos: Internet.
La escritora presentó su más reciente libro, 'Demasiado Odio', continuación de su novela de 1990 ,''Demasiado Amor', en la UANLeer

Durante treinta años Beatriz ha acompañado a Sara Sefchovich. Se conocieron a finales de los ochentas, cuando esta joven mujer pasó de la imaginación de su autora a las páginas de la novela Demasiado amor, que vio la luz en 1990. Y aunque siempre ha estado presente en la vida de la escritora, fue hasta hace cinco años que “le jaló las patitas” a su creadora para que esta continuara contando su historia.

En Demasiado odio (Oceáno, 2020) Beatriz vuelve a las andadas. No ha perdido ni su pasión ni entusiasmo por vivir al máximo, al contrario, su intensidad contagió a Sara que se puso a escribir durante dos años esta novela, que se presentó hace unos días como parte de la UANLeer 2021.

“Escribo todo el tiempo y el ensayo es una forma que me gusta mucho porque me permite tener un objetivo muy claro, es un texto que vas componiendo para poder meter lo que tú quieres. Es una rutina en la que termina tu día de trabajo, apagas la computadora y ahí dejas el texto hasta el día siguiente. Yo no quería regresar a escribir novela porque precisamente no se puede hacer eso, la novela me hace, dicho en español clásico, mierda. No puedo con las emociones, con todo lo que significa.

“Beatriz es un personaje muy entrañable para mí desde hace muchos años, treinta en la realidad, veinticinco en la historia de ficción, entre Demasiado amor y Demasiado odio. Beatriz me empezó a jalar las patitas hace unos cinco años diciéndome ‘tenemos que ver qué está pasando en este México’. Yo no quería volverme a meter porque están pasando cosas muy terribles. Sin embargo, ella no me soltó, no me dejó en paz. Beatriz es un ser humano muy intenso y halló el amor que es posible tener en este país en este momento, veinticinco años después del amor romántico y apasionado que ella había vivido. Además, se vio obligada, y por lo tanto yo también, a salir al mundo. Anduve atrás de ella en otros siete países, viendo lo que pasaba, contando, como le gusta a Beatriz, las cosas lindas y las no tan lindas”, relata en entrevista la autora de La suerte de la consorte

Los protagonistas de Demasiado Odio no son conscientes de la descomposición social que ha vivido el país en las últimas décadas. Los personajes aceptan que este es el país y el mundo que les toco vivir y hacen lo mejor que pueden para salir adelante.

“Beatriz no vive la vida como descomposición, porque vivirla así sería compararla con otros tiempos que la personaja supondría que fueron mejores, y no es el caso. Lo que más me gusta de ella es que ve el presente como es, sin plantearse si era mejor o peor antes. Ella va por la vida viviendo lo que hay que vivir. 

“Beatriz tiene una historia de amor con un muchacho muy joven y, por lo tanto, él mucho menos puede hacer comparaciones o pensar que esto se descompuso, porque él nació en este mundo que ya es como es y así lo acepta y se integra a él. Juntos hacen ese recorrido por México y por el mundo, adaptándose lo mejor que pueden” detalla Sefchovich.

Y si bien Beatriz es descrita por muchos de sus lectores como una mujer libre, independiente y fuerte, características que parecen ligadas al feminismo que se vive en estos días en el país, no tiene conciencia de este movimiento social. En parte por su personalidad y también porque ella vive en un México de hace cinco años.

“Beatriz vive sin tener esa conciencia de que el feminismo le ha permitido a las mujeres vivir mucho mejor, tener cierta independencia, poder viajar por el país y dedicarse a un trabajo al que ella se dedicó a su juventud, que es el de tener clientes sexuales. Todo eso le pasa a Beatriz, pero ella no reflexiona sobre los temas sociales, para nada, está ejemplificando lo que le pasa a todas las mujeres, pero que no necesariamente estamos enteradas o participamos en ciertas luchas, pero esas luchas nos permiten vivir nuestra vida de otra manera y eso vale para mujeres, hombres, jóvenes, niñas”.

El amor es una constante en la vida de Beatriz, pero no es lo mismo enamorarse a los veinte que después de los cuarenta años, tampoco hacerlo en el México de hace cinco lustros.

“El carácter de Beatriz es vivir muy intensamente las cosas, ser muy apasionada y por amor sacrificar todo, aceptar todo. Eso lo hizo desde que era una niña y cuando creció hizo todo en la vida por darle a su hermana el gusto de vivir en Italia, que era su sueño. Lo que le importa a Beatriz es el amor, son los afectos, son las relaciones, no sólo con el personaje principal, si no con todos los que aparecen en la novela. El mapa territorial es el mapa de sus emociones y a todos los lugares a los que va, lo hace por amor. Aunque se haya modificado el mundo y se haya vuelto más complejo, ella no cambió, conserva esa felicidad e inocencia de siempre, de pensar que vale la pena hacerlo todo con tal de estar con quien tú amas”.

Después de dos novelas y treinta años, Sara Sefchovich está convencida de que Beatriz nunca se irá de su lado, pues toda su vida ha estada marcada por su presencia.

“Siempre ha estado presente conmigo, hoy está en mis entrañas, la quiero mucho y sufro mucho con ella. Creo que el final de la novela es muy sorpresivo y a mí me sacudió muchísimo el pensar cómo Beatriz resumía la historia de esta vida y todos estos cambios en ese final”, concluye.