Solidaridad. Al tiempo que se efectuaba la donación de despensa el equipo de “Mesa de Amor”, oraba por las necesidades de los beneficiarios. JESÚS PEÑA
Juan no habla ni escucha y ahora no puede hacerse de recursos para él y su madre de 75 años; pero ya encontró un apoyo en un grupo altruista

Hasta 300 llamadas al día recibe la Comunidad Cristiana de Saltillo, por parte de gente de las colonias populares que solicita una despensa.

Esto desde que empezó la contingencia y la congregación tuvo a bien echar a jalar un proyecto denominado “Mesa de Amor”, a través del cual sus fieles, así como personas de la sociedad civil, donan artículos de primera necesidad que se hacen llegar a familias afectadas por la crisis del COVID.

Para ello la iglesia habilitó su sede de Ramos Arizpe como centro de acopio o banco de alimentos.

“Y ese banco se nutre de la generosidad de la gente que asiste a la iglesia, gente que da lo poco que tiene en tiempos de crisis, no tiene y lo que tiene lo da y no se preocupa por quedarse con poco, porque saben que Dios suple”, dijo César Vázquez, el director del proyecto “Mesa de Amor”.

Todavía el pasado fin de semana los miembros de esta iglesia entregaron más de 60 paquetes alimentarios a familias procedentes de sectores marginados de Saltillo.

Regularmente esta casa de oración distribuye más de 450 despensas por semana.

Respaldo. La Comunidad Cristiana hace acopio de productos y los reparte entre los sectores más necesitados. JESÚS PEÑA

RECIBEN APOYO EN TIEMPOS DIFÍCILES

Juan Carlos Sánchez es sordomudo y ya cumplió dos meses que no sale a la calle a vender dulces ni estampitas, trabajo del cual mantiene a su madre de 75 años.

“Y si él no sale a trabajar no puede tener un sustento”, dijo Norma Castro, la sobrina.

El marido de María Antonia García es albañil, pero se quedó sin trabajo. A veces la hija que tiene viviendo en un rancho le manda nopalitos para que los venda, pero la gente no compra porque no es temporada.

“Vende nomás 50 pesos, a veces 100 ya sacamos pa’ frijoles, pa’ las tortillas, nomás con que no falte eso”, dice María.

OTROS TESTIMONIOS DE CARENCIAS

Hace dos meses que la ladrillera donde laboraban los hijos de doña Josefina Nieto paró, y ellos se quedaron sin empleo ni sueldo, y la única esperanza para esta familia son las ayudas en despensa que a veces les lleva la gente.

A Margarita Cadena, una ex trabajadora doméstica, ya se le acumulados los recibos de agua, luz y gas, porque no tiene para pagarlos, muy apenas come, por eso vino a la Comunidad Cristiana por, una despensa.

 “Hemos recibido llamadas de personas que nos dicen, ‘a mí me están pagando de 400 a 500 pesos por semana’, son personas que pagan mil 200 o mil 500 pesos de renta al mes, más los servicios de agua, luz gas, aparte las comidas y tienen niños, imagínate”, comenta César Vázquez.