Sobrevivientes. Las abarroteras, donde se surten las tienditas de la esquina, han logrado sobrevivir a los embates de la crisis provocada por la pandemia; el confinamiento incrementó sus ventas. ARCHIVO
Restricciones en supermercados dispara las ventas en comercios que surten a las tienditas de la esquina

El de los abarrotes ha sido quizá el sector menos castigado por la crisis económica que ha generado el COVID-19.

Mientras que rubros como el automotriz, restaurantero y comercio en general, aún se ven afectados por la escasa afluencia de clientes, las abarroteras registraron ventas, incluso por encima de lo normal.

“Subieron las ventas. Por la contingencia mucha gente no iba a las tiendas de autoservicio, iba mejor a la tiendita de la esquina y nuestros clientes de las tienditas de la esquina nos estuvieron comprando más.

“Tuvimos un incremento en ventas y muchos clientes nuevos eran de casa, que no iban a un autoservicio y preferían venir con nosotros. No nos vimos tan afectados porque estos son artículos de primera necesidad, son alimentos”, detalló Salvador Luna, gerente de una sucursal de la abarrotera Mayco.

En un inicio la gente se asustó y hubo compras de pánico (...); fueron 15 días de auge”.
Manuel Cázares, de Abarrotera Casa Cruz.

Con base en un sondeo realizado por VANGUARDIA en algunos establecimientos que expenden abarrotes las ventas, entre el 19 de marzo y el 19 de abril pasado, subieron entre un 10 y un 15 por ciento.

“La verdad, gracias a Dios, nos ha ido muy bien, yo creo que esta cuarentena a nosotros, los abarroteros, nos ha favorecido, ya que a las tiendas que están en las colonias, que son las que vienen y surten aquí, les ha ido muy bien por la restricción en el acceso a los supermercados”, señaló Érika García, encargada de la Abarrotera Saltillo.

Varios negocios que antaño solían cerrar sus puertas el domingo, tuvieron que abrir.

El alza en las transacciones se vio reflejado, específicamente, durante los primeros 15 días de la contingencia, con las compras de pánico de artículos de primera necesidad, como: arroz, frijol, atún, pastas para sopa; y productos de limpieza, como: blanqueadores, desinfectantes y papel sanitario. 

Cambio. Debido a las restricciones impuestas en los supermercados, gran número de clientes migró al comercio de abarrotes. ARCHIVO

“En un inicio la gente se asustó y hubo compras de pánico. Nosotros vendemos normalmente a tienditas. Hubo mucha gente como tú o como yo que venía y compraba 3 ó 4 mil pesos de mercancía para su casa. Fueron 15 días de auge. Ahorita ya la venta está normal”, dijo Manuel Cázares, encargado de Abarrotera Casa Cruz, en el Mercado de Abastos.

Con todo y la pandemia —dijo Luis Alberto Jasso, gerente de Abarrotes La Casita—, la gente tiene que seguir comiendo.

“Al empezar la cuarentena sí hubo un incremento en las ventas, pero la gente se va quedando con menos recursos y empieza a consumir menos, se va sobre lo básico…”, relata.

Es de llamar la atención que al principio de la cuarentena se elevó la venta de frituras y artículos desechables.

“Yo creo que la gente estaba encerrada viendo películas, me imagino que lo que hacía era botanear”, dijo el administrador de La Casita.

Al empezar la cuarentena sí hubo un incremento en las ventas, pero la gente se va quedando con menos recursos”.
Luis Alberto Jasso, de Abarrotes La Casita

Ciertos negocios de venta de abarrotes como éste, se beneficiaron además con la compra de paquetes de despensas por parte del Gobierno, organizaciones civiles y empresas privadas, que las repartían entre los sectores vulnerables. 

“Trabajamos con una organización, ellos nos mandan hacer despensas, nosotros las preparamos, se las vendemos y ellos van y las reparten. Son los de Simi”, precisó Luis Jasso. 

Las compras de pánico ocasionaron que los negocios de venta de abarrotes sufrieran desabasto de mercancías en el momento más álgido de la cuarentena.

“Las fábricas no surtían lo suficiente, no se daban abasto, como el proveedor de Cloralex, que era un artículo que la gente ahora utiliza bastante”, comentó el gerente de una de las sucursales de Mayco, Salvador Luna.  

En la mayoría de los negocios visitados por esta casa editora, ubicados en distintos puntos del área urbana y el Mercado de Abastos “Benito Juárez”, se mantuvo la plantilla laboral y no hubo reducción de sueldos.

“Hemos recibido el apoyo por parte del dueño de la tienda”, dijo Roberto Magallanes, jefe de la Abarrotera Lechuga.

Y fueron pocos los establecimientos que vieron mermadas sus ventas por el confinamiento.

“Se bajó bastante la venta. Otros compañeros de aquí del Mercado dicen que a ellos no…”, dijo Reynaldo Díaz, gerente de Abarrotera La Libertad ubicada en el Mercado de Abastos.

Érika García, gerente de la Abarrotera Saltillo, hizo un llamado a la ciudadanía para que siga apoyando al comercio local, como las tiendas de la esquina y los negocios de abarrotes, para evitar un desplome en la actual etapa de la crisis.

“Todos necesitamos de todos…”, apuntó.