La semana pasada, en diversos medios se publicó el tráiler de la serie “Somos”, producida por Netflix y con fecha de estreno para el 30 de junio. La producción se compone de seis capítulos que abordan, de acuerdo con la publicación, los hechos ocurridos principalmente en Allende, Coahuila, durante 2011.

A diez años de lo ocurrido, en medio de la “guerra contra el narcotráfico”, ocurrieron diversos hechos violentos en la zona norte de Coahuila que concluyeron en graves violaciones a derechos humanos dentro de las que se encuentran detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.

Dichos acontecimientos, sin duda, generaron un gran número de víctimas: tanto las personas que directamente fueron violentadas en sus derechos, como sus familias y la comunidad en general, que dejaron profundas heridas e impactos que se viven hasta el día de hoy.

Es así que, pocos meses después de haberse cumplido 10 años del “caso Allende” –del que hasta el momento poco se sabe–, se ha anunciado esta producción del servicio de streaming. Sin embargo, la publicación del tráiler ha generado mucha controversia.

Este comenzó a compartirse por personas usuarias de las redes sociales, quienes dieron sus opiniones sobre el mismo. Por un lado, se presentaron comentarios positivos y de aceptación; pero, por el contrario, algunas personas –entre ellas habitantes de Allende– se mostraron desconfiadas del proyecto.

Dentro de los comentarios positivos se encuentran aquellos que sostienen que la serie permitirá visibilizar el caso, lo que probablemente facilitará el acceso a la justicia para las víctimas. De manera general puede sostenerse que esta aceptación del proyecto viene mayormente de personas que desconocen las particularidades del caso.

Por el contrario, algunas personas habitantes de la comunidad han señalado que el proyecto no incluye la opinión de las víctimas o que, incluso, no representará ningún beneficio específico para las familias de las víctimas directas quienes, por el contrario, probablemente tendrán que revivir las experiencias que habían tratado de superar.

Sin duda, aún después de 10 años de la tragedia, las heridas en gran medida siguen abiertas. Ello, principalmente, por la falta de respuestas y de reparación integral del daño. Se trata, por lo tanto, de dos cuestiones: ¿la serie servirá para recordar los hechos, con la finalidad de evitar que se repitan?; o por el contrario, ¿reabrirá heridas y/o afectará a las familias por no haber sido tomadas en cuenta?

Lo ideal, es claro, sería que la producción buscara la opinión de las y los habitantes de Allende, pero sobre todo de las familias de las víctimas. Por ahora toca esperar y analizar la serie, mientras que a las y los familiares les corresponderá determinar si el proyecto verdaderamente abona en la necesidad de recordar para no repetir.