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Para algunas personas es suficiente tomar dos tazas de café al día pero hay quienes llegan a consumir 10 durante su jornada laboral, nuevos estudios señalan que las ansias por beber este liquido pueden tener su origen en el ADN de las personas

De acuerdo con una investigación de la Universidad de Edimburgo, los genes influyen en nuestro gusto por el café y una mutación genética puede ser la culpable de que deseemos beber más cantidad de esta bebida, informó Tech Times.

Parte de la investigación fue presentada en un artículo publicado en Scientific Reports, en el texto se indica que se analizaron los datos genéticos de 1,200 personas, en Italia, a quienes también les preguntaron la cantidad de café que tomaban diariamente.

Nicola Pirastu, principal autor del reporte, comentó que después de analizar el ADN de cada uno de los encuestados, se encontró que los participantes con una variante del genoma llamada PDSS2 consumían una taza menos al día que las personas que no tenían la variante genética.

Para confirmar sus resultados los científicos realizaron un experimento similar pero ahora con habitantes de Holanda, los resultados obtenidos fueron similares. Pero la presencia de la variante genética en las personas que tomaban menos café fue menor que la presentada en los italianos.

La explicación de este comportamiento, detalla el articulo, es debido a que la variación del ADN PDSS2 dificulta la oxidación de la cafeína, haciendo que permanezca en el cuerpo por más tiempo.

“Esto significa que una persona no tiene que consumir  más café para obtener la misma dosis de cafeína”, agregó Pirastu.

Los científicos señalaron que aun es necesario realizar una investigación más amplia, para confirmar la relación entre el consumo de café y la mutación genética PDSS2.


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