El triunfo de los Rayados en el Puerto le da a los de Diego Alonso su pase automático a la Liguilla

25 juegos sin ganar.
Cero puntos en el Clausura 2019.
Veracruz va que "nada" por conseguir eso: nada.

Los Tiburones Rojos cayeron ante los Rayados de Monterrey en el Luis "Pirata" Fuente y, a dos jornadas de que termine la liga, y con una fecha 17 en donde cerrará ante las Águilas del América.

El cuadro escualo sin técnico, sin un referente en el equipo y sin un sólo objetivo por el cual luchar en el Clausura 2019, sigue pasando factura de la goleada 9-2 ante los Tuzos de Pachuca, razón que los hizo llegar a 30 goles en contra y una diferencia de -24 en el presente torneo.

Sin embargo, en esta ocasión los dirigidos por una improvisada pareja de técnicos entre José Luis González China y René Isidoro García, tras la salida de Robert Dante Siboldi, no se vio mal ante el cuadro "B" de los Rayados, que con esta victoria ya están en la Liguilla del actual certamen.

Tomada de Twitter

En la primera parte fue un ir y venir de ambos equipos pues a diferencia de los regios, Veracruz sí jugó con todos sus titulares y la ofensiva entre Kazim Richards, Diego "Puma" Chávez y Bryan Carrasco tuvieron varias oportunidades frente al marco de Marcelo Barovero, pero todo quedó en intentos.

Del otro lado, Ángel Zaldívar y el paraguayo Adam Bareiro buscaron penetrar el marco del joven revelación Sebastián Jurado, pero, quien se está convirtiendo en uno de los mejores porteros de la Liga MX, evitó la caída de su equipo en repetidas ocasiones.

Así llegaron a la segunda mitad y esto fue el fin de un gran juego que habían generado los de casa.

A pesar de que en el "Pirata" se dieron cita más de 15 mil aficionados, y que hubo mucho apoyo por parte de la fanaticada, los Tiburones no pudieron aguantar ni el 0-0.

Tras una gran jugada individual de Zaldívar, Leonel Vangioni, exjugador del AC Milan, sacó un rasante disparo al poste contrario de Jurado y éste significó el 1-0 en el duelo y el marcador final del partido.

Así, los Tiburones siguen naufragando en aguas de vergüenza, en un club donde a su presidente le gusta más el protagonismo en programas deportivos, sin un entrenador técnico definido y un equipo que tambalea entre quedarse en el Puerto, irse a la División de Plata o migrar a otra sede.