El presidente destacó la política social de apoyo a los productores del campo y garantizó la construcción de la presa Santa María. Foto: La Jornada
Al abundar en los ahorros gubernamentales en la lucha contra el huachicol,detalló que de las mil 200 pipas diarias que llegaron a robarse, en la actualidad son solamente 200, por eso proyectó la potencial recuperación de 40 mil millones de pesos

El Rosario, Sin. “¿Saben cuánto dinero es lo que nos hemos ahorrado con el combate al huachicol? –lanzó el presidente Andrés Manuel López Obrador–: ¡4 mil millones de pesos!” Y de inmediato proyectó: “Si se reduce ese robo –que va a llevar tiempo porque estaba muy arraigado– y que del huachicol podamos, de los 65 mil millones de pesos, recuperar 40 mil millones (en un año). ¡Eso da para 10 presas!” Aunque advirtió que, aun si hay desabasto de gasolina, había que hacerlo.

Era su respuesta a la demanda, casi clamor, de los productores del sur del campo sinaloense para que se construya la presa Santa María, obra a la que le confieren grandes expectativas. En su discurso, el Presidente asoció los beneficios sociales y de obra pública que traerá el combate a la corrupción, por eso “no se necesita aumentar impuestos y que haya gasolinazos o endeudar al país. La fórmula es cero corrupción, cero impunidad”.

Por la noche, en Culiacán, el mandatario encabezó una concentración en el parque central de la ciudad para informar sobre los avances de los programas integrales de desarrollo en esta entidad. Durante su encuentro, sostuvo que su gobierno pretende reducir la pobreza para que ya no haya esta monstruosa desigualdad.

En su encuentro matutino con productores de la región, éstos dijeron que esperan desde hace 40 años la construcción de la presa Santa María, cuyo impacto es la posibilidad de revertir la pobreza que, aseguraron en entrevistas, padecen en el sur de Sinaloa. Por ello celebraron ruidosamente cuando López Obrador garantizó el presupuesto que requiere este proyecto iniciado apenas en el sexenio pasado, pero que durante años enfrentó la asfixia financiera que impidió los avances para su conclusión.

Sí hay presupuesto, sí tenemos posibilidad de financiar el desarrollo sin desequilibrios macroeconómicos, sin devaluación y sin endeudamiento, aseguró el mandatario. Sólo pidió paciencia y ofreció que en seis meses echará a andar el gobierno y sus programas.

A su llegada a la Presidencia –dijo– encontró un gobierno atrofiado que no operaba para beneficiar a la gente. “Si se hacían obras era como las que han dejado inconclusas: buscando nada más el contrato y el moche”, fustigó.

Sin mencionarlo explícitamente, es la condición de la referida presa. A pesar de ello, ponderó la ventaja que representa que cuente ya con una empresa que tiene asignada su construcción –Grupo ICA–, lo que permite sortear otro flanco en el gobierno. ¿Por qué digo que es una ventaja? Porque llegar a contratar una obra con toda la maraña burocrática es una hazaña, una odisea.

Bajó hurto de carburante

Al abundar en los ahorros gubernamentales en la lucha contra el huachicol,detalló que de las mil 200 pipas diarias que llegaron a robarse, en la actualidad son solamente 200, por eso proyectó la potencial recuperación de 40 mil millones de pesos.

En este contexto, entre la descripción de su nueva política social, destacó las partidas destinadas al campo y la importancia de este sector en el desarrollo nacional. Mencionó que el precio de garantía para la tonelada de maíz ascenderá a 5 mil 600 pesos como parte de los mecanismos para impulsar el sector.

¿Por qué estoy consciente de que hay que apoyar a todos los productores? Porque necesitamos la autosuficiencia alimentaria. No comprar más maíz en el extranjero. Imagínense qué contradicción. El maíz es originario de México, esa planta bendita es de México. Y ahora somos el país del mundo que más maíz amarillo compra en el extranjero, comentó.

Nos irá a toda madre: Ordaz

A su llegada a esta localidad, el Presidente se encontró con la inconformidad que arrastran diversos sectores, cuya solución la vislumbraron en su visita. También tuvo un efusivo recibimiento del gobernador Quirino Ordaz. De extracción priísta, dejó a un lado su filia partidista para augurar, sin matices, que con usted nos va a ir a toda madre.

Acto seguido, pasó a las demandas, entre las que hizo especial énfasis en la insuficiencia del Fondo Nacional de Desastres Naturales para enfrentar los fenómenos meteorológicos, pues con la actual estructura operativa sólo son puros parches que funcionan para sortear los daños.

Durante su gira, López Obrador también visitó el complejo Playa Paraíso, un proyecto inconcluso que por ahora es administrado por Fonatur, en colaboración con la UNAM, destinado a la protección de fauna y flora en riesgo. Adquirido a un costo de 120 millones de dólares al ex gobernador Antonio Toledo Corro, Playa Paraíso tiene un potencial de desarrollo turístico que coexiste con su objetivo actual.

El Presidente indicó que se analiza el futuro del proyecto para que su desarrollo sea a cuenta del gobierno o se subaste entre la iniciativa privada y al menos se recupere lo invertido. Desde su adquisición se han destinado mil 400 millones de pesos en infraestructura.

En Culiacán, ya por la noche, ante los sinaloenses, admitió: Son muchas las demandas de justicia. Estoy consciente de mi responsabilidad histórica, pero les pido paciencia porque dejaron tirado al país. Dejaron todo un cochinero.

Ofreció regresar para trabajar con el gobernador, lo que suscitó un abucheo entre un sector de los asistentes. Dijo que era un gobernante responsable, lo que no acalló los gritos, ante lo que respondió: Si no les gusta, no me importa, digo lo que pienso. Mi pecho no es bodega.

Dio a conocer que regresará pronto para un nuevo recorrido por la entidad. Entre otros lugares, visitará Badiraguato, tierra dominada por el narcotráfico.