Labor invaluable entre alegrías y enfermedad
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La vocación de las enfermeras les permite atender la alegría de un nacimiento, pero también el drama de las dolencias. Hoy festejan su día
La llegada de una persona más a este mundo siempre es motivo de alegría. La vida de Laura Saucedo Mercado está llena de estos momentos, pues en su trabajo como enfermera en el Hospital General le toca dar la bienvenida a los recién nacidos.
Elegir una carrera siempre resulta complicado en la adolescencia, pero para Laura fue fácil. Desde pequeña supo que su vocación estaba inclinada a las labores de servicio, así que cuando tuvo que elegir, se decidió por la enfermería.
"Siempre me gustó, desde secundaria, y es muy útil porque cuando alguien de la familia se enferma ya sabes qué hacer para cuidarlo, puedes ayudarlo y puedes curarlo" platicó Laura.
Ella recibió su formación en una escuela particular que en aquel tiempo estaba ubicada en la esquina del bulevar Emilio Carranza y Múzquiz.
Sus primeras experiencias en fue atender a enfermos hospitalizados, posteriormente, conoció el área de neonatos.
Laura Saucedo admitió que al inicio no le gustaba atender a recién nacidos, le atraía más otro tipo de pacientes, pero con el tiempo encontró las bondades de trabajar en el área.
"Al verlos tan indefensos ya me empezó a gustar, es una satisfacción muy grande el ver salir a los niños" recordó con los ojos vidriosos la enfermera.
Laura tuvo la oportunidad de elegir otra profesión, entre sus opciones estaban trabajar como secretaria o en algún área administrativa, pero al sentir la satisfacción de haber ayudado a una persona, supo que había elegido correctamente.
Milagro
Sobre los hombros de las enfermeras recae el peso de las vidas de quienes atienden, esto la ha llenado de infinidad de historias trágicas, en su día, Laura recuerda una con final feliz.
Hace poco más de un año, llegó a las instalaciones una mujer con complicaciones en el parto, gritaba de dolor al punto de quedar inconsciente.
La salud de la mujer y el producto estaban en riesgo, los médicos tuvieron que actuar rápido, decidieron hacer una cesárea para traer al mundo al bebé y estabilizar a la madre.
Así fue como nació Violet, a las 28 semanas de gestación, con apenas 800 gramos de peso, se aferró a la vida y la experiencia de enfermeras como Laura le ayudó a sobrevivir.
"Nació pesando 800 gramos, primero bajó mucho, pero poco apoco con medicamento y comida fue subiendo hasta que se estabilizó; ahorita ya va a cumplir un año y está muy sana" platicó orgullosa Laura.
El caso fue dado a conocer a través de los medios de comunicación, pero lo que no se difundió fue el esfuerzo de las enfermeras que ayudaron a salir adelante a esta pequeñita.