Blue Monday: más allá del mito, ¿qué fechas y factores entristecen a los saltillenses?

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Coahuila
/ 18 enero 2026

En Saltillo, la dinámica industrial y la población foránea influyen en el estado emocional

Cada enero, el llamado Blue Monday -señalado como el tercer lunes del mes y que este año cae el 19 de enero- vuelve a aparecer en conversaciones y redes sociales como “el día más triste del año”.

Aunque especialistas coinciden en que no existe evidencia científica que respalde esta afirmación, el concepto ha servido para abrir una conversación necesaria: qué lleva realmente a las personas a sentirse tristes, decaídas o emocionalmente agotadas, y si existen temporadas particularmente difíciles para los habitantes de Saltillo.

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Más que un solo día, expertos en salud mental advierten que la tristeza responde a procesos acumulativos, ligados a contextos personales, sociales y económicos. En una ciudad con alta actividad industrial y con una parte de la población laboral foránea, estos factores adquieren características propias.

EL PESO DE ENERO

Entre los saltillenses consultados, el Blue Monday es poco conocido como concepto. Sin embargo, la mayoría coincide en que enero es uno de los meses más pesados del año, no tanto por una fecha específica, sino por la suma de circunstancias que se presentan tras el cierre del ciclo vacacional.

El regreso a la rutina laboral, la presión por cumplir metas personales y profesionales, el clima frío y, sobre todo, la llamada ‘cuesta de enero’ aparecen como los principales detonantes del desgaste emocional. “No es un día, es todo el mes; el dinero no alcanza y todo vuelve de golpe”, relató uno de los entrevistados.

Desde la perspectiva económica, el contador y especialista en finanzas personales Marcelo Lara explica que enero suele estar marcado por endeudamiento, ajustes en el gasto y menor liquidez, lo que incrementa la ansiedad y la sensación de incertidumbre en los hogares. Este estrés financiero, advierte, no solo impacta la estabilidad económica, sino también el bienestar emocional.

CIERRE DE AÑO COMPLICADO

Además de enero, los ciudadanos señalaron fechas emocionalmente significativas como momentos difíciles del año. Navidad, Año Nuevo, el Día de la Madre o aniversarios de pérdidas personales fueron mencionados con frecuencia, especialmente por quienes viven lejos de su familia.

Elizabeth Cavazos, tanatóloga, explica que estas fechas funcionan como recordatorios de ausencias, duelos no resueltos o cambios importantes, lo que puede intensificar la tristeza.

“Son momentos en los que se espera estar acompañado, y cuando eso no ocurre, el impacto emocional suele ser mayor”, señaló.

Estas reacciones no son patológicas por sí mismas, sino respuestas humanas ante la pérdida, la distancia o la falta de redes de apoyo cercanas.

TRISTEZA NO ES DEPRESIÓN

Desde la psicología clínica, Berenice de la Peña advierte que es importante diferenciar entre tristeza, estrés y depresión. “Enero concentra muchas presiones: laborales, económicas y sociales. Eso puede provocar desánimo, cansancio emocional o irritabilidad, sin que necesariamente estemos frente a un trastorno depresivo”, explicó.

En la misma línea, el psiquiatra Jorge Luis Salazar Gámez, coordinador del capítulo Coahuila de la Asociación Psiquiátrica Mexicana, subraya que la depresión es una condición médica que requiere criterios clínicos específicos, como duración e intensidad de los síntomas. No obstante, reconoce que la falta de apoyo social y la acumulación de estrés pueden aumentar la vulnerabilidad emocional.

MIGRACIÓN LABORAL Y SOLEDAD

En Saltillo, uno de los elementos que especialistas identifican como particularmente relevante es la migración laboral. Miles de personas llegan a la ciudad en busca de empleo, dejando atrás a sus familias y redes de apoyo.

De acuerdo con los expertos consultados, esta separación prolongada puede generar sensaciones de soledad, desarraigo y nostalgia, que se intensifican en fechas familiares o en temporadas de alta presión laboral. Aunque la distancia no provoca por sí sola depresión, sí puede reducir la capacidad para afrontar otros problemas.

El impacto no es solo emocional. Especialistas señalan que este desgaste puede reflejarse en decisiones laborales, como cambios frecuentes de empleo o el regreso al lugar de origen cuando la adaptación resulta complicada.

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Marcelo Lara añade que la combinación entre salarios limitados, costo de vida y la imposibilidad de trasladar a toda la familia a la ciudad prolonga la separación familiar, lo que se convierte en un círculo de presión económica y emocional.

En este contexto, la tristeza y la ansiedad no responden a un día en particular, sino a condiciones estructurales que afectan a esta población.

¿QUÉ HACER ANTE EL DESGASTE EMOCIONAL?

Los especialistas coinciden en que sentir tristeza en ciertas etapas del año es normal. Sin embargo, recomiendan buscar ayuda profesional cuando el malestar se prolonga, interfiere con el trabajo, el sueño o las relaciones personales, o se acompaña de aislamiento, irritabilidad constante o pensamientos negativos persistentes.

Mantener rutinas saludables, fortalecer redes de apoyo, hablar abiertamente de las emociones y atender tanto la salud mental como la financiera son algunas de las recomendaciones para atravesar temporadas difíciles.

Más allá del Blue Monday, concluyen los expertos, la clave está en reconocer los factores que influyen en el bienestar emocional y atenderlos de manera integral, especialmente en ciudades con dinámicas laborales intensas como Saltillo.

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