Coahuila: urge dejar combustibles fósiles ante incertidumbre global, afirma experto
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La volatilidad de precios por conflictos internacionales obliga a acelerar la transición energética en México
Ante el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán y los bombardeos que involucran a Estados Unidos e Israel, el académico Alejandro Dávila Flores señaló que el impacto energético y económico a nivel global es inevitable.
El especialista explicó que por esta vía transita poco más del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo y gas, lo que genera una presión inmediata en los mercados internacionales.
Dávila Flores, economista de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) detalló que la incertidumbre sobre la duración de estas circunstancias afecta directamente las expectativas del mercado petrolero.
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Esta condición presiona al alza los precios de los combustibles y de todas las actividades relacionadas con su consumo, debido a que se trata de un insumo transversal presente en prácticamente todos los sectores productivos de la economía actual.
“A pesar de que regiones como la nuestra que no recibe de manera importante petróleo de esa zona, se ve afectada por el impacto de esa condición en el mercado, en la inestabilidad del mercado, en el aumento en los precios”, expuso el doctor respecto a la situación que se vive en Saltillo y el resto del País.
Respecto al precio de los hidrocarburos que se consumen diariamente en los hogares y negocios, el especialista aclaró que estos se fijan a nivel global.
Precisó que el gobierno mexicano suele utilizar políticas de regulación, como el ajuste en la tasa del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), para amortiguar los incrementos bruscos en el precio de la gasolina para el consumidor final.
El entrevistado advirtió que México enfrenta un problema serio debido a la reducción constante en la plataforma de extracción de petróleo durante los últimos 20 años.
Según datos de la Agencia Internacional de Energía, se prevé que para el año 2030 la producción nacional caiga a niveles de entre 1.2 y 1.3 millones de barriles diarios, una cifra significativamente menor a los 1.7 millones actuales.
“Ya estamos en una situación de que somos importadores netos de energía, no de petróleo, pero sí de energía primaria y de energía secundaria. Nuestro consumo depende en un 50 por ciento prácticamente de las importaciones”, afirmó Dávila Flores sobre la vulnerabilidad energética que atraviesa la nación en este contexto internacional.
El académico señaló que el 60 por ciento de la electricidad en México se genera con gas natural, y de este recurso, el 70 por ciento es de origen importado.
Esta dependencia hace que el sistema de generación eléctrica sea frágil ante las alteraciones en el mercado de combustibles fósiles o ante eventos climáticos que puedan interrumpir el suministro desde el extranjero.
RIESGOS DE FRACTURACIÓN EN COAHUILA
Al ser cuestionado sobre la posibilidad de extraer gas shale en el norte de Coahuila y la Cuenca de Burgos para buscar soberanía energética, el doctor consideró que esta medida no ataca la causa del problema.
Afirmó que el uso de la fracturación hidráulica, conocida como fracking, es una tecnología que genera impactos ambientales adversos y riesgos innecesarios para los recursos naturales.
“El uso del fracking es pretender tapar un pozo abriendo uno más grande. Lo que pretendemos es sostener ese consumo cuando hay una clara tendencia al agotamiento de los combustibles fósiles y utilizando tecnologías que está demostrado que generan un impacto ambiental adverso”, señaló el especialista sobre los proyectos de extracción en la región.
Explicó que esta técnica requiere cantidades muy relevantes de agua, un recurso que será cada vez más escaso debido a la agudización del cambio climático.
Además, mencionó que existen evidencias de que pozos mal sellados en otros países han generado grandes emisiones de metano, un gas de efecto invernadero que eleva rápidamente la temperatura de la atmósfera.
Dávila Flores recordó que en la Región Noreste de México ya se intentó la extracción de gas por técnicas convencionales, pero el programa dejó de ser rentable cuando los precios del gas de Texas bajaron.
Advirtió que es difícil generar una oferta nacional a costos competitivos para sostener la competencia con los productores estadounidenses sin poner en riesgo la integridad ambiental.
TRANSICIÓN HACIA LA MOVILIDAD ELÉCTRICA
La recomendación del experto es acelerar la transición en el sector eléctrico para alejarse de los combustibles fósiles lo más pronto posible.
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Propuso descarbonizar la generación de electricidad y elevar su producción para que su participación en los usos finales de la energía aumente del 20 por ciento actual a niveles del 50 por ciento en las próximas décadas.
“Si se reemplazaran las termoeléctricas y las carboeléctricas, el precio de costo del kilowatt hora en México bajaría casi un 40 por ciento. Eso representaría ahorros de más de 120 mil millones de pesos en combustibles fósiles”, aseguró el catedrático.
En el tema de la movilidad, el doctor indicó que la atención debe centrarse en las zonas metropolitanas mayores a un millón de habitantes.
Asimismo sugirió que la población debe movilizarse de forma eficiente en opciones masivas de transporte eléctrico, como los sistemas de autobuses de tránsito rápido (BRT), para reducir la contaminación y el ruido en las ciudades.
“Necesitamos avanzar rápidamente en esa dirección. Los dos sectores clave son el de generación eléctrica y el de la movilidad. Lo que tenemos que hacer es cambiar nuestros hábitos de consumo y alejarnos rápidamente de los combustibles fósiles para reducir nuestra volatilidad”, expuso.
También mencionó que países como Chile, Brasil y Colombia, además de diversas naciones europeas y asiáticas, ya están impulsando cambios cualitativos en sus tendencias de consumo energético.
Concluyó que la soberanía no se logrará incrementando la oferta de fósiles, sino reduciendo su demanda y electrificando la economía nacional.
“Hay que alejarse y reducir el consumo de los combustibles fósiles para reducir nuestra volatilidad y dependencia”, puntualizó el académico Alejandro Dávila Flores.