De cuando el bullying lleva a la muerte
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que causa por sí mismo implicaciones en el comportamiento suicida de los menores
El bullying o acoso escolar, es una forma de violencia que va en aumento y que causa por sí misma implicaciones en el comportamiento suicida.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el suicidio es una de las principales causas de muerte en la adolescencia.
La profesora investigadora especialista en temas de suicidio, Karla Patricia Valdés García, informó que el suicidio es considerado como un problema grave de salud, afirmando que las tasas de suicidio han aumentado un 60 por ciento en los últimos 20 años, incremento que se ha notado mayormente entre la población joven,
JÓVENES, GRUPO DE RIESGO
“Este grupo poblacional se ha colocado como un grupo de riesgo en un tercio de los países del mundo, según la OPS”, dice.
México no se queda atrás y ha registrado 6 mil 70 suicidios en el 2018 con una tasa de 5.4 suicidios por cada 100 mil habitantes.
La preocupación radica en que la incidencia de casos de suicidio pasó de 4.3 a 5.0 de 2010 a 2013 y de esa fecha al 2019 pasó de 5.0 a 5.7, incrementando la tasa de suicidios en un 16% según datos del INEGI (2020).
“Uno de los factores de riesgo más significativos en estas edades de primaria, secundaria y nivel superior o bachillerato es el acoso escolar, ya que es el ambiente en el que se envuelven los niños niñas y adolescentes.
“El primer círculo donde se desenvuelve un niño es la familia y luego el ambiente escolar, lo que se observa en la mayoría de las familias son situaciones donde les inculcan valores de amor, respeto, unidad, etcétera, pero en la escuela los niños se enfrentan a mucho estrés, ansiedad, generación de sintomatología psicopatológica que proviene principalmente del estrés académico o de las relaciones con los padres o los compañeros”, expone la especialista.
ESCUELA SIN HERRAMIENTAS
Al mismo tiempo, expuso que se ha observado la falta de seguimiento a los niños, niñas y adolescentes por parte de las autoridades escolares y académicas.
De ahí que sea necesario que las instancias educativas de cualquier nivel escolar cuenten con programas de detección y atención al acoso para garantizar acciones de prevención del comportamiento suicida, así como dar continuidad a los casos para brindarles cuidados y atención posterior al evento.
“Consideramos que a veces las escuelas no tienen reglamentación clara, protocolos de actuación en casos de bullying, no se establecen medidas de protección a la salud mental de los niños de forma contundente y precisa, las escuelas dicen ‘yo me encargo de dar clases’ y no están viendo las problemáticas que se generan entre las relaciones interpersonales de los niños y niñas”, apunta Valdés García.
¿QUÉ HACER?
Vale la pena decir que las instancias escolares y académicas deberían mantener una supervisión cercana de los niños y niñas, realizar análisis sobre las problemáticas emocionales de los menores tanto de las cuestiones académicas y también personales de los menores;
“El apoyo y la atención emocional tendría que proporcionarse desde el ambiente escolar, pero también desde los hogares; es importante la observación del comportamiento de los niños y niñas”, insiste.
Ahora bien, en las escuelas y academias también será necesario que se reconozcan los problemas de conducta de los menores y que se han presentado casos de acoso escolar o bullying.
“En primera instancia, las escuelas tendrían que reconocer el problema ya que en la medida en la que las escuelas nieguen la existencia del problema, no van a estar en la disposición para atenderlo.
“Una vez que ocurre esto, tendríamos que establecer estrategias de detección de acoso escolar y para eso se puede hacer a través de encuestas, entrevistas, tener programas de denuncia anónima, charlas de sensibilización;
“Después debemos tener un mecanismo para darle seguimiento al problema, investigarlo y erradicarlo, pero si lo minimizamos es probable que no llegue a solucionarse.”, concluye la especialista.
LOS FOCOS ROJOS
Si hay que enlistar algunas de las situaciones que deben encender los focos rojos de los padres, madres o familiares de los niños y niñas, se debe saber en primera instancia que el comportamiento suicida incluye los intentos de suicidio por lo menos con algún intento de morir y gestos suicidas.
Estos se manifiestan con acciones, pensamientos, planes, comentarios o ideas acerca del suicidio o la muerte, según señala la especialista.
También considera que, en los niños y adolescentes, el riesgo de la conducta suicida es influenciado por, probablemente, otros trastornos mentales, por ejemplo, trastornos del estado de ánimo que incluyen la esquizofrenia, depresión, consumo de sustancias, tendencias múltiples agresivas, lesión encefálica traumática, trastorno de estrés postraumático;
LO QUE DETRÁS
Los antecedentes familiares que derivan en conducta suicida, incluyen a madres, padres o familiares con trastornos del estado de ánimo, la muerte por suicidio de algún familiar o persona cercana, la falta de comunicación con los padres.
Los factores psicosociales que incluyen medidas disciplinarias recientes, pérdida de una relación interpersonal, dificultades en la escuela, aislamiento social, ser víctima de acoso, además de los factores ambientales: que tengan fácil acceso a métodos o herramientas letales, o que no tengan acceso a servicios de salud mental.
De acuerdo con la investigación ‘La Psicología, estudio e intervención de las problemáticas actuales’, la ideación suicida puede categorizarse como pasiva si la persona tiene pensamientos de morir pero no presenta planes concretos de cómo hacerlo, mientras que al deseo de morir se le acompaña de planes y métodos específicos de muerte, se considera ideación suicida activa.
profesora investigadora.