Dos semanas cazando en los callejones de Saltillo al ‘perro güero’... que es un coyote en realidad
Las fotos llegan a los grupos de seguridad de Whatsapp de la Policía de Saltillo porque no se trata de un perro, sino de un coyote que no ronda los límites de la mancha urbana con la sierra de Zapalinamé, sino que avanza, muy a gusto, por los callejones a menos de 2 kilómetros del bulevar Fundadores
L e llaman el “perro güero”. Nadie sabe de dónde vino, pero se pasea por la calle como si fuera su casa: su pelo dorado bajo el sol de otoño contrasta con el gris del pavimento. Camina a cuatro patas, saca la lengua de su hocico alargado y mira fijamente con sus ojos amarillos, casi alegres o, en todo caso, una alegría silvestre. Un día lo ven en la colonia Morelos, otro día en la Zaragoza, otro en la Amistad. Las fotos llegan a los grupos de seguridad de Whatsapp de la Policía de Saltillo porque no se trata de un perro, sino de un coyote que no ronda los límites de la mancha urbana con la sierra de Zapalinamé, sino que avanza, muy a gusto, por los callejones a menos de 2 kilómetros del bulevar Fundadores.
Un inspector de la Policía Ambiental de Saltillo lo ve, lo sigue y el coyote se mete por un callejón y sale por otro. Un agente de la Policía Estatal de Coahuila lo mira salir de su escondite para luego desaparecer en otro resquicio de la colonia. Pasan las horas y del coyote no queda huella ni aullido. Pero entre los agentes flota la pregunta: ¿por qué un coyote pasea en medio de la calle como si nada?
Las fotos continuaron llegando a los grupos de seguridad. Aunque el coyote parece inofensivo o domesticado, no deja de ser un animal salvaje, reflexiona Luis Antonio Castillo Flores, inspector de la Policía Ambiental, y explica: “nos dimos a la tarea, en compañía de elemento de Policía del Estado, de poner jaulas-trampa”, artefactos de metal con comida adentro para que el animal entre y pise una lámina que activa el mecanismo que cierra las puertas.
Y así pasa: mientras los agentes lo buscan y persiguen, el coyote domina los laberintos urbanos, pero cuando lo dejan solo, el instinto animal lo lleva a la trampa ubicada en la calle 14 de la colonia Morelos, al oriente de la ciudad. Y seguramente aúlla porque los vecinos reportan a los grupos de Whatsapp del municipio que el “perro güero” ya fue atrapado.
El coyote de la Morelos fue liberado en octubre de 2019 en El Jahuey, al sur de Saltillo.