El beso tras la pandemia: entre la distancia y la revalorización del afecto

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Coahuila
/ 12 abril 2026

El contacto físico, limitado durante el confinamiento, ha recuperado su valor emocional y social tras dos años de distanciamiento

La frase “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” cobró especial sentido durante el confinamiento que se extendió de 2020 a 2022, cuando las personas se vieron obligadas a mantener distancia debido luego de que se declarara una pandemia por COVID-19, dejando de lado reuniones familiares, encuentros con amigos, celebraciones, actividades recreativas y, en general, cualquier forma de contacto físico, incluido el beso.

Después de ello y con el regreso progresivo a la normalidad, el beso y el contacto físico han adquirido un nuevo valor en la vida cotidiana y lo que antes parecía habitual se volvió significativo tras haber sido limitado de un momento a otro.

https://vanguardia.com.mx/vida/cuales-son-los-beneficios-de-un-buen-beso-LC11644087

En el marco del Día Internacional del Beso, la doctora en Psicología Karla Valdés señala que el contacto físico, ya sea romántico o familiar, es fundamental para el desarrollo humano. Desde los primeros vínculos, como el que se establece con la madre, el contacto genera bienestar emocional y fortalece la conexión con otras personas.

Además, tiene efectos biológicos. Diversos estudios indican que besar favorece la liberación de sustancias como la oxitocina, la serotonina y la dopamina, relacionadas con el estado de ánimo. Por ello, su ausencia puede vincularse con estrés, ansiedad o síntomas depresivos.

Durante la pandemia, la imposibilidad de abrazar o besar a seres queridos provocó malestar, tristeza e incluso depresión en algunas personas. En ciertos casos, estas necesidades se trasladaron a otras formas de contacto, como la convivencia con mascotas, una manera de mantener un vínculo físico con otro ser vivo.

El confinamiento también dejó huella en la forma de relacionarse, especialmente entre jóvenes. Se observaron dificultades para retomar la interacción presencial, con actitudes más reservadas e incluso la aparición de fobias sociales tras largos periodos de aislamiento.

El beso, incluso en su forma más cotidiana como el saludo “de beso”, muy común en la cultura mexicana, se vio interrumpido y sustituido por gestos como el choque de codos o el saludo a distancia. Hoy, en la mayoría de los casos, se ha retomado el contacto cercano. Incluso, algunos hombres, tradicionalmente menos propensos a este tipo de saludo, han incorporado el beso y otras muestras de afecto en su vida diaria.

Karla Valdés considera que la pandemia modificó la manera en que muchas personas valoran esta expresión. Tras la distancia obligada, ahora se busca demostrar afecto de forma más consciente.

Aunque no existe una conclusión definitiva sobre sus efectos a largo plazo, hay indicios de que la pandemia dejó cambios en las normas sociales del contacto, cuyos resultados podrían observarse en los próximos años.

En este contexto, la conmemoración del Día Internacional del Beso remite hoy a una forma de conexión que, después de la pandemia, adquirió un significado distinto y más profundo en la vida social y emocional de las personas.

Reportera apasionada, crítica y multifacética, egresada de la Universidad Interamericana para el Desarrollo, con experiencia en cobertura política y legislativa, dando seguimiento puntual a reformas y creación de nuevas leyes en el Congreso de Coahuila.

Además cubre temas de educación, con enfoque especial en las comunidades escolares y sus problemas, investigación generada por universidades, vigilancia de instituciones educativas que operan sin registro de validez oficial en el estado, y sucesos y estadísticas relacionadas con acoso escolar y la defensa de derechos de niñas, niños y mujeres.

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