Le tienden un ‘4’ a señora taxista y encienden las redes sociales con debate entre mujeres en Acuña, Coahuila
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Una de las participantes en la ‘trampa’ solicitó un supuesto ‘Uber’ y reconoció que lo hizo para evidenciar que la conductora prestaba servicio de transporte sin concesión
ACUÑA, COAH.- Una denuncia difundida en redes sociales encendió la polémica en Acuña, luego de que mujeres taxistas fueran señaladas de presuntamente tenderle un “cuatro” a una ciudadana que ofrecía traslados exclusivamente para mujeres a bordo de una Jeep Liberty.
El video documenta un operativo contra una mujer identificada como Berenice Macías Silva, de 23 años, quien ofrecía mediante Facebook un servicio de transporte dirigido principalmente a mujeres y menores. Según su propio testimonio, comenzó a promocionarlo el 19 de agosto y desconocía que necesitaba una concesión o autorización para prestar ese servicio.
El operativo habría sido una acción coordinada entre taxistas mujeres e inspectores de transporte urbano. Una de las demandantes, Priscila Desmond, reconoció haber solicitado el servicio como supuesta pasajera para reportarla.
Berenice relató que acudió por ella y que, al llegar, le informaron que se trataba de una inspección porque el servicio que ofrecía era considerado irregular.
Durante la intervención, los inspectores determinaron retirar el vehículo mediante grúa y trasladarlo al corralón, además de retirar las placas como garantía del procedimiento administrativo.
En el video, un inspector identificado como José explicó que el problema era que Berenice estaba prestando un servicio de transporte sin la concesión que tienen los taxis.
El conflicto también revela una disputa entre la joven y las taxistas. Ellas argumentaron que pagan por una concesión, mencionando una renta de 2 mil 600 pesos semanales, además de gastos de mantenimiento, mientras que un servicio particular anunciado en redes sociales no asumiría esos costos.
Berenice sostuvo que comenzó a ofrecer el servicio debido a la preocupación por mujeres y adolescentes que requieren transporte y recordó las denuncias de acoso relacionadas con algunos servicios de taxi. Insistió en que su intención era ayudar y obtener ingresos adicionales, pues dijo dedicarse también al maquillaje y a la venta de ropa.
Un elemento importante es que la propia joven acepta que desconocía la regulación, pero también manifiesta disposición para afrontar el procedimiento: “Voy a pagar lo que sea necesario”.
El inspector, por su parte, le explicó que el desconocimiento de la normativa no la exime de responsabilidad administrativa.
El caso, sin embargo, ya generó una fuerte discusión en redes sociales: mientras algunos usuarios consideran que las taxistas estaban defendiendo su fuente de trabajo y exigiendo que se cumplan las reglas para prestar transporte, otros cuestionan que un grupo de mujeres haya actuado contra otra mujer que, según la versión difundida, buscaba generar sus ingresos ofreciendo viajes económicos exclusivamente a pasajeras.
La controversia también abrió una pregunta sobre la sororidad: ¿hasta dónde debe llegar el apoyo entre mujeres cuando existe una disputa por una fuente de ingresos?