Cumple Niño Fidencio 88 años de fallecido; le demuestran devoción ante su altar, en Espinazo
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El calendario religioso fidencista dedica el 19 de octubre al recuerdo del curandero, después de celebrar su nacimiento espiritual el pasado sábado 17
CASTAÑOS, COAH.- Este lunes 19 de octubre se cumplen 88 años de la muerte del Niño Fidencio, una fecha de recogimiento dentro de la tradición religiosa que tiene en esta comunidad compartida entre Coahuila y Nuevo León su principal centro de devoción.
Las oraciones, las velaciones y el recuerdo del curandero distinguen esta conmemoración, posterior a la celebración de su nacimiento espiritual el pasado 17 de octubre.
José Fidencio Constantino Síntora falleció el 19 de octubre de 1938 en Espinazo, Nuevo León, (Territorio ejidal compartido con el municipio de Castaños, Coahuila). Su memoria permanece ligada a las peregrinaciones y a los encuentros de seguidores que mantienen viva una expresión de religiosidad popular extendida por el noreste del país.
El calendario de octubre reúne dos momentos diferentes. El día 17 se celebra lo que los creyentes identifican como su nacimiento espiritual, asociado a la revelación divina y a los dones de sanación que le atribuyen. El día 19 corresponde al aniversario de su muerte y al luto por su partida.
Esta celebración espiritual es distinta de su nacimiento biológico, registrado el 13 de noviembre de 1898 en Guanajuato. La distinción permite comprender por qué los fieles pasan de los cantos y el festejo al recogimiento dentro de una misma temporada religiosa.
Las visitas a la tumba, ubicada en la llamada Casa Grande, forman parte de las prácticas documentadas de esta devoción. También destacan lugares como el Pirulito y el Charquito, incorporados a los recorridos y relatos que preservan la relación entre Fidencio y Espinazo.
Dentro del movimiento tienen un papel central las personas conocidas como “materias” o “cajitas”. Los devotos las consideran intermediarias espirituales mediante las cuales, de acuerdo con sus creencias, continúa la presencia del Niño Fidencio.
La permanencia de esta tradición rebasa el homenaje a un personaje histórico. Las reuniones, las peticiones y los agradecimientos sostienen vínculos comunitarios alrededor de su memoria. A casi nueve décadas de su fallecimiento, el territorio limítrofe entre Mina, Nuevo León, y Castaños, Coahuila, conserva su lugar como referente de una fe transmitida entre generaciones.