Saltillo: cada vez es más una ciudad para los autos
Desincentivar el uso del automóvil constituye uno de los mayores retos para los gobiernos de las ciudades. Y esa es una realidad a la cual no escapa el Gobierno Municipal de Saltillo
Uno de los aspectos que cualquiera percibe de inmediato, al circular por las calles de Saltillo, es que cada vez se presentan más espacios del día que pueden calificarse como “hora pico”, en términos de saturación vehicular. Y eso no es casualidad, sino el resultado esperado del crecimiento que el parque vehicular de la ciudad ha registrado.
De acuerdo con las cifras del reporte que publicamos en esta edición, el número de vehículos que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) contabiliza, a través del Registro de Vehículos de Motor, creció de forma importante en el lustro que va del año 2020 al 2025.
En el caso de los automóviles, el crecimiento fue de 47 mil 794 unidades, mientras que en materia de camiones para pasajeros el incremento fue de 29 mil 676 vehículos y en el de motocicletas la cifra se duplicó al pasar de 10 mil 497 en 2020 a 21 mil 299.
Claramente, el incremento en el número de vehículos motorizados obedece al crecimiento en las necesidades de movilidad de la población. No estamos ante una realidad de la cual pueda –o deba– responsabilizarse a alguien, sino ante el resultado de un conjunto de decisiones, públicas y privadas, que han empujado a la población a privilegiar el automóvil particular.
Sin embargo, el que no deba responsabilizarse a alguien de la realidad actual no implica que debamos simplemente encogernos de hombros ante una situación que claramente afecta nuestra calidad de vida. Porque el hecho de vernos obligados a invertir más tiempo en desplazamientos le quita ese espacio a otras actividades.
En otras palabras, no se trata de echar culpas, sino de instalar en la discusión pública el tema con un propósito serio: identificar las acciones que debemos impulsar entre todos para evitar que la realidad siga empeorando, es decir, que cada vez tengamos que destinar más tiempo a los desplazamientos.
Para eso sirve, se ha dicho en innumerables ocasiones, la estadística: para que las cifras nos ayuden a diagnosticar de forma temprana los problemas y eso nos conduzca a construir mejores soluciones.
En el caso de la movilidad urbana, no hace falta partir desde cero. Hay múltiples ejemplos de ciudades en el mundo que ya han pagado por los demás el precio de la experimentación y el de intentar soluciones al problema que implica el tránsito citadino.
Y lo que esas experiencias nos dicen es que las soluciones que mejor resultado dan son aquellas que se construyen alrededor de un sistema de transporte público que permite a cualquiera trasladarse dentro de la ciudad en poco tiempo y a bajo costo.
Hacer esto lo que provoca, ulteriormente, es que desincentiva el uso del automóvil particular, lo cual desacelera el crecimiento del parque vehicular y, eventualmente, lo estabiliza de forma que no constituye más un problema.
¿Cuánto más debe deteriorarse el tránsito vehicular en Saltillo para que terminemos de entenderlo?