Extorsionadores se hacen pasar por sacerdote de Frontera, Coahuila
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Desconocidos utilizan el nombre del párroco de Verbo Encarnado para solicitar depósitos; el sacerdote alertó sobre un número telefónico
FRONTERA, COAH.- El nombre del padre Paulo Sánchez Valencia, párroco de la iglesia Verbo Encarnado, fue utilizado por desconocidos para intentar obtener dinero de feligreses y personas cercanas al religioso, mediante llamadas telefónicas en las que solicitan depósitos bancarios.
El propio sacerdote hizo pública la situación a través de una transmisión en vivo, en la que pidió a la comunidad mantenerse alerta y evitar cualquier transferencia que sea solicitada desde números telefónicos distintos al que utiliza habitualmente.
Como ejemplo de la forma en que operan estas personas, explicó que poco antes de su mensaje recibió una llamada en la que le pidieron realizar un depósito de 3 mil pesos a una supuesta cuenta bancaria, utilizando su nombre como referencia.
“Les informo a todos ustedes que, por motivos de seguridad, tengan cuidado con unas personas que están pidiendo dinero a mi nombre. Me acaban de hablar hace rato para depositar 3 mil pesos a una supuesta cuenta. Mi número sigue siendo con lada de 866, no de otro estado. Tengan cuidado, por favor, y eviten ser extorsionados”, expresó.
Posteriormente, el religioso difundió un comunicado para advertir que el número telefónico 899-145-26-27 está siendo utilizado para contactar a sus conocidos y feligreses, a quienes presuntamente solicitan apoyos económicos haciéndose pasar por él.
Ante estos hechos, pidió no confiar en las llamadas provenientes de esa línea, abstenerse de proporcionar información personal y, sobre todo, no realizar depósitos ni transferencias bancarias sin antes confirmar directamente la autenticidad de la solicitud.
El padre Sánchez Valencia precisó que conserva su número telefónico habitual con lada 866, por lo que cualquier petición de dinero que llegue desde otra línea debe considerarse sospechosa.
La advertencia busca evitar que más personas sean engañadas mediante el uso de la identidad del sacerdote y que los feligreses puedan perder dinero al atender solicitudes que no fueron realizadas por él.