‘No hay soberanía energética sin soberanía ambiental’, advierte Carla Escoffié en La Laguna
COMPARTIR
La activista cuestionó que la atracción de inversiones y la búsqueda de independencia energética impliquen sacrificar ecosistemas, agua y territorio
TORREÓN, COAH.- La activista Carla Escoffié, abogada y especialista en temas medioambientales y de vivienda, alertó sobre la crítica situación que enfrentan los movimientos ambientales en el país y señaló que México ha adoptado un modelo de “suicidio territorial” para atraer capitales extranjeros, convirtiéndose en una “zona de sacrificio” para beneficio del Norte Global.
Durante su intervención en el Foro Metropolitano por el Agua y el Territorio, Escoffié cuestionó la narrativa oficial que justifica la destrucción de ecosistemas bajo el argumento de alcanzar la independencia energética.
Si bien reconoció que México tiene una dependencia energética del 75 por ciento respecto a Estados Unidos y otros países, subrayó que esto no debe ser motivo para aceptar la degradación del derecho al agua y a la vida.
Para la ponente, la soberanía energética es un concepto vacío si no va de la mano con la “soberanía ambiental”.
“No existe tal cosa”, afirmó al explicar que los recursos provienen de ecosistemas que deben preservarse para evitar comprometer el futuro con “bombas de tiempo” que únicamente ofrecen soluciones a corto plazo.
CUESTIONA EL MODELO DEL NEARSHORING
Escoffié también criticó el nearshoring, al que definió como la “venta de la precariedad laboral” y una “subasta del territorio”.
Cuestionó la manera en que los gobiernos del Sur Global compiten por atraer a grandes empresarios mediante subsidios, terrenos y exenciones de impuestos, a cambio de sacrificar recursos naturales y bienestar social.
“Es una subasta del territorio de ‘yo estoy dispuesto a sacrificarme más financieramente, políticamente, territorialmente, ambientalmente, con tal de que tú llegues’”, denunció.
La activista también destacó un cambio que calificó como “perverso” en el discurso político actual, en el que la defensa del medio ambiente es señalada con frecuencia como una estrategia de injerencia extranjera.
Esta narrativa, dijo, dificulta las discusiones basadas en datos científicos y políticos sobre proyectos de alto impacto, como el fracking.
LLAMA A CONOCER PARA DEFENDER EL TERRITORIO
Escoffié hizo un llamado a que la lucha política sea “científica”, no en un sentido elitista, sino desde un “amor genuino por entender las cosas” y comprender a fondo el funcionamiento de los ecosistemas, como ocurre con la defensa del Cañón de Fernández en La Laguna.
También subrayó la importancia de articular las luchas regionales para enfrentar un sistema que, sostuvo, prioriza el mercado inmobiliario y la explotación extranjera sobre la vida.
En ese sentido, habló de la necesidad de desarrollar una “pedagogía del espacio”, a partir de la idea de que nadie puede amar aquello que no conoce.
“La ciudad lo que hace es separar simbólicamente la idea de la naturaleza y nosotros, de que es algo aparte. Como si se trata de ser ajenos”, comentó.
Finalmente, señaló que la lucha ambiental debe ser creativa y entenderse más allá de casos particulares, al considerar que los conflictos ambientales son manifestaciones de problemas estructurales y requieren también una apuesta política.