A 54 años del trenazo, franciscanos rinden homenaje a víctimas en Saltillo
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El Santuario de San Francisco de Asís dedicó una ofrenda a quienes murieron, sobrevivieron o participaron en las labores de rescate de la tragedia ferroviaria de Puente Moreno
A casi 54 años del trenazo de Saltillo, el Santuario de San Francisco de Asís realizó un homenaje a las víctimas, sobrevivientes y rescatistas de una tragedia que permanece en la memoria de cientos de familias de la ciudad.
La conmemoración se llevó a cabo la noche de este martes, como parte de las actividades previas a la celebración de San Francisco de Asís, cuya festividad se conmemora el 4 de octubre.
Después de la misa, los asistentes fueron convocados al exterior del santuario para participar en una ofrenda en memoria de las personas involucradas en el accidente. La ceremonia contempló música en vivo, testimonios y una semblanza de lo ocurrido, además de fotografías, flores y veladoras llevadas por familiares y asistentes.
Una servidora del Santuario de San Francisco de Asís explicó que la invitación estuvo dirigida no solamente a familiares de las víctimas, sino también a sobrevivientes, rescatistas y personas que, de alguna manera, mantienen un vínculo con lo sucedido.
“Que la gente sienta que (...) no se les ha olvidado. Que todavía están en la memoria de las personas de Saltillo”, expresó.
De acuerdo con la información recabada en el santuario y con el historiador Carlos Recio Dávila, se trata de la primera ocasión en que la comunidad franciscana de Saltillo organiza una conmemoración de estas características dedicada específicamente a las víctimas del Trenazo.
UN VIAJE MARCADO POR LA DEVOCIÓN
La relación entre los franciscanos y la tragedia se encuentra precisamente en el motivo que llevó a los pasajeros a realizar aquel viaje: eran peregrinos que habían acudido a Real de Catorce, San Luis Potosí, para participar en las celebraciones de San Francisco de Asís.
El llamado Tren Peregrino regresaba hacia Saltillo cuando ocurrió el descarrilamiento en Puente Moreno, a pocos kilómetros de la ciudad. Fuentes históricas coinciden en que el convoy transportaba a una gran cantidad de peregrinos, aunque las cifras sobre pasajeros y fallecidos continúan presentando diferencias entre registros oficiales, testimonios y reconstrucciones posteriores.
Para el historiador, la decisión de los frailes de recuperar esta historia se suma al trabajo que la comunidad franciscana ha realizado recientemente para fortalecer la presencia histórica, cultural y religiosa de la orden en Saltillo.
Recio recordó que la presencia franciscana en la ciudad se remonta a la llegada de las familias tlaxcaltecas en 1591 y ha permanecido en distintos espacios de Saltillo durante siglos. Actualmente, Fray Daniel Ramos se desempeña como guardián del Santuario de San Francisco de Asís y, junto con el rector, participa en la organización pastoral de las celebraciones.
“San Francisco es importante en el sentido de que es un mensajero de paz, un mensajero de fraternidad, de obediencia a la Iglesia y una propuesta siempre nueva de acercamiento a Dios”, explicó el fraile.
UNA HERIDA QUE PASÓ DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN
Entre quienes acudieron a la conmemoración estuvo Ana Patricia García Ramírez, escritora y autora de ‘Voces del tren peregrino’, novela surgida después de dos décadas de recopilar testimonios e información relacionada con el accidente.
La historia del Trenazo estuvo presente en su familia desde la infancia: su hermano mayor nació precisamente durante aquellas horas y su madre se encontraba hospitalizada cuando comenzaron a llegar las víctimas. Además, García creció en el barrio del Ojo de Agua, donde recuerda los rosarios que año con año se realizaban por vecinos fallecidos en la tragedia.
Años después, mientras estudiaba y posteriormente ejercía el periodismo, comenzó a recopilar testimonios. Ese trabajo terminó convirtiéndose en ‘Voces del tren peregrino’, cuya primera edición fue publicada en 2024 y posteriormente se agotó, por lo que decidió preparar una segunda edición.
Para García, encuentros como el realizado por los franciscanos permiten que sobrevivientes y familiares hablen de un episodio que durante décadas permaneció guardado en muchas familias. “Es una herida que se quedó ahí, que 54 años después apenas está cicatrizando y la gente tiene mucha necesidad de hablar”, señaló.
La escritora relató que durante sus investigaciones ha encontrado personas que necesitaban contar lo vivido y recordó que, durante un ejercicio de micrófono abierto que organizó anteriormente, los testimonios se prolongaron hasta la madrugada debido a la cantidad de participantes.
Entre los asistentes al homenaje se encontraba también Ernestina Bustos, sobreviviente del accidente y una de las personas cuyo testimonio forma parte del trabajo de García. La autora esperaba además encontrarse durante la ceremonia con Antonio de la Cruz, rescatista del Trenazo, pero él falleció durante la mañana de este martes.
MANTENER VIVA LA MEMORIA
Carlos Recio consideró que recordar el Trenazo no significa únicamente volver sobre una tragedia, sino impedir que las personas que murieron desaparezcan de la memoria colectiva de Saltillo. “Es traer al presente, es como una tumba o como una cruz en un lugar donde alguien fallece; es una especie de homenaje”, señaló.
El historiador consideró que revisar estos acontecimientos también permite a las nuevas generaciones conocer las circunstancias que rodearon uno de los episodios más dolorosos de la historia local.
Para Ana Patricia García, el proceso de escuchar a sobrevivientes y familiares ha terminado convirtiéndose precisamente en un ejercicio de memoria colectiva. “Esa es la importancia de seguir este legado, de seguir manteniendo el tema, porque es memoria colectiva que está ayudando a la gente a sanar esa herida”, expresó.
Así, a casi 54 años de aquella noche, fotografías, flores, veladoras, música y testimonios volvieron a reunir a Saltillo alrededor de una historia nacida de un viaje de fe: el regreso de cientos de peregrinos que habían acudido a venerar a San Francisco de Asís.