Amigos de toda la vida: vínculos que nacieron en la infancia y se mantienen
Cuando el vínculo permanece, aunque pase el tiempo
En Saltillo, una ciudad donde muchas personas pueden crecer, estudiar y desarrollarse profesionalmente sin necesidad de migrar, las amistades tienden a echar raíces profundas. No es extraño encontrar historias que comenzaron en el kínder, la primaria o la secundaria y que, pese al paso de los años, siguen firmes. Son relaciones que han atravesado cambios personales, nuevas responsabilidades y etapas de distancia, pero que se sostienen gracias a la confianza y al acompañamiento mutuo.
Las experiencias de cuatro saltillenses muestran cómo estas amistades evolucionan sin perder su esencia.
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De los recreos y las retas, a los mensajes y videojuegos en línea
José Vázquez, de 34 años, conoce a su amigo Víctor Salas desde el kínder. Sus madres se conocían y, aunque no estaban en el mismo grupo, coincidían en los recreos. “Desde ahí ya lo veía seguido”, recuerda. La amistad se consolidó con los tazos de Pokémon, que coleccionaban y jugaban en plazas, y con la afición compartida por la caricatura, aun cuando no tenían acceso a los videojuegos de la franquicia.
En secundaria tomaron caminos distintos, pero el vínculo se mantuvo. “Aunque entramos a secundarias diferentes, seguíamos viéndonos para platicar”, explica José. Hoy, la distancia del día a día se compensa con WhatsApp y sesiones de videojuegos en línea. “Nos la damos de proplayers, pero no valemos madre”, bromea, al recordar largas noches jugando Fortnite.
La única que jugaba futbol y se volvió parte del equipo
Diego Mejía, de 29 años, conoció a Laura Sosa en la primaria. Su amistad comenzó en las clases de educación física, cuando ella decidió jugar futbol con los niños. “Era la única chava que quería jugar fut con nosotros”, cuenta. Con el tiempo, Laura se volvió parte del equipo en las retas de la placita, lo que afianzó la relación.
Aunque hoy el contacto es menos frecuente y se da principalmente a través de mensajes y memes, Diego considera que la amistad se sostiene en la constancia emocional. “Está chido saber que tienes a alguien por si tienes algún problema o algo se te atora”, señala.
Confianza, acompañamiento y amistades que resisten el paso del tiempo
Para Tania Fernanda Madrueño Chávez, la amistad con Daniel Hernández nació en una escuela de música. “Había mucha confianza, podía contarle cosas que no le contaba a todo el mundo”, explica. Aunque dejó la escuela tiempo después, el contacto nunca se perdió.
Hubo una etapa en la que hablaban poco y se veían menos, pero al retomar el contacto en la adultez, Tania tuvo la certeza de que era una amistad duradera. “Ahí dije: esto ya es de por vida”, recuerda.
Uno de los momentos más significativos ocurrió durante la boda de un amigo en común, cuando fue testigo de un gesto familiar muy emotivo. La abuelita del novio había juntado durante años, peso a peso, un ahorro que esperaba entregar a su nieto para que pudiera comprarse una casa junto a su pareja. Ese día la mamá del novio le hizo entrega de este dinero frente a sus dos grandes amigos. Ese momento quedó inmortalizado en una fotografía que simboliza el profundo lazo que los unió. “Nos abrazamos y lloramos los tres. Esa foto sigue siendo la del grupo de WhatsApp”, relata. Para ella, ese episodio resume el acompañamiento que se han brindado incluso en momentos difíciles.
La confianza de saber que ahí estarán
Karla Vanessa Díaz Mireles también conserva una amistad que comenzó en la primaria, primero como compañeras de escolta y luego como amigas cercanas en secundaria y preparatoria. Para ella, la duración de una amistad no depende de la comunicación diaria. “No se trata de hablar todos los días, sino de saber que puedes contar con esa persona”, afirma.
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Aunque sus encuentros ahora son esporádicos, Karla considera que el apoyo mutuo sigue intacto. “Sabes que, aunque pasen semanas o meses sin hablar, ahí van a estar”, dice.
Estas historias reflejan una característica común en Saltillo: la posibilidad de construir relaciones a largo plazo en una ciudad que permite estabilidad y continuidad. Más allá de la nostalgia, son amistades que se adaptan a la vida adulta sin romperse, y que confirman que algunos vínculos no dependen del tiempo ni de la frecuencia, sino de la confianza.