Denuncian arrancones al norte de Saltillo; lujosos autos convierten Los Pastores en pista de carreras
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Vecinos de Privanzas del Campestre denuncian meses de arrancones nocturnos, ruido y riesgo de accidentes; exigen vigilancia o al menos reductores de velocidad
Los arrancones se han convertido en un problema para habitantes del norte de Saltillo, particularmente para quienes viven en las inmediaciones del bulevar Los Pastores y el fraccionamiento Privanzas del Campestre, cerca del Seminario, donde durante las noches se han vuelto frecuentes las carreras ilegales de automóviles.
De acuerdo con los reportes realizados por vecinos, el problema tiene meses de presentarse, sin que hasta ahora se haya logrado frenar la actividad. Los denunciantes aseguran que los conductores se reúnen en sus lujosos autos durante la noche para realizar competencias de velocidad en plena vía pública, generando un fuerte ruido que afecta el descanso de quienes viven en el sector.
Una de las principales preocupaciones de los habitantes es que, según sus testimonios, la mayoría de los vehículos que participan son automóviles de lujo, situación que incluso ha generado cuestionamientos entre los vecinos sobre un posible caso de influyentismo, pues pese a los reportes realizados, las carreras continúan.
Más allá de las molestias por el ruido, los habitantes advierten que los llamados arrancones representan un riesgo tanto para quienes participan como para el resto de los automovilistas, debido a las altas velocidades que alcanzan los vehículos y a que las competencias se desarrollan en una vialidad de uso público, llegando al extremo que muchos vecinos no usan el bulevar debido al temor de que estén los jóvenes con sus autos.
El problema adquiere un matiz todavía más llamativo debido a que los hechos ocurren frente a una caseta de vigilancia, desde donde, según los vecinos, aparentemente no se ha podido hacer mucho para impedir que los automovilistas se concentren y utilicen el sector como una pista de carreras. Los denunciantes consideran que quienes participan serían principalmente jóvenes.
A la inconformidad se suma otro punto que los habitantes califican como “inaudito”: aseguran que las autoridades no han definido con claridad si la responsabilidad de atender el problema corresponde al municipio de Saltillo, Ramos Arizpe o Arteaga, debido a la ubicación del sector.
Mientras tanto, entre los propios vecinos existe una discusión sobre cuál sería la mejor solución. Algunos han planteado la instalación de bordos o reductores de velocidad para impedir que los vehículos puedan alcanzar grandes velocidades, aunque otros habitantes se oponen debido a que consideran que estas estructuras podrían ocasionar daños a los automóviles.
Sin embargo, para otro sector de los residentes, el posible daño a los vehículos sería un costo menor frente a la necesidad de recuperar la tranquilidad y seguridad de la zona. Por ello, han comenzado a reunir firmas con la intención de solicitar formalmente la colocación de reductores de velocidad.
Los vecinos consideran que los bordos podrían convertirse en una de las pocas medidas capaces de disuadir a los jóvenes que llegan al lugar para competir, pues aseguran que, noche tras noche, el número de automóviles que participan puede ser considerable.
La dimensión del problema fue resumida por una de las vecinas con una comparación contundente: “parece el V. Carranza en hora pico”, en referencia a la cantidad de vehículos que pueden observarse por las noches cuando comienzan los arrancones.
ARRANCONES, UN RIESGO QUE VA MÁS ALLÁ DEL RUIDO
Las carreras ilegales de velocidad, conocidas también como street racing, representan un riesgo importante para la seguridad vial debido a que se desarrollan sin las condiciones de control y seguridad de una competencia automovilística.
Entre los principales factores de riesgo se encuentra la falta de control y supervisión, pues al realizarse en la vía pública no existe una regulación que permita garantizar condiciones seguras para los participantes o para terceros.
A esto se suma la velocidad excesiva. Los conductores que participan en los arrancones suelen acelerar a velocidades peligrosas, lo que reduce considerablemente su tiempo de reacción ante la presencia de otro vehículo, un peatón, un obstáculo o cualquier situación inesperada.
También influyen las condiciones de la vialidad, ya que las carreras ilegales pueden desarrollarse sobre calles que no están diseñadas ni acondicionadas para soportar competencias de velocidad.
Otro factor es la falta de equipo de seguridad adecuado. A diferencia de una competencia formal, los participantes de los arrancones no necesariamente cuentan con las medidas de protección requeridas para enfrentar un accidente a alta velocidad.
Finalmente, la inexperiencia de algunos conductores, particularmente cuando se trata de jóvenes, puede incrementar todavía más el riesgo de cometer errores críticos al volante y afectar a peatones y a otros autos.
Para los habitantes del sector, el llamado es a que las autoridades correspondientes definan quién debe intervenir y establezcan medidas que permitan terminar con una actividad que, además de alterar la tranquilidad durante las noches, podría terminar en un accidente de consecuencias graves.