La niña de la vela: historias de terror y leyendas de Saltillo
¿Qué hacía una niña vestida de blanco en el sótano del Casino de Saltillo cuando ya no quedaba nadie más en el edificio?
En el Casino de Saltillo, en Hidalgo Sur 113, junto a la Catedral, una campanita sonó en el sótano de noche. El vigilante estaba en el piso de arriba. Pensó que algún empleado del comedor seguía trabajando y bajó a buscarlo.
En un edificio que acaba de vaciarse siempre quedan cosas por hacer. Una silla fuera de lugar, un foco encendido al fondo. El guardia iba con esa disposición de quien tendrá que esperar a que otro termine para poder cerrar, pero al llegar abajo encontró a una niña.
Vestía de blanco, como para su primera comunión. Tenía el pelo negro recogido y llevaba una vela entre las manos. La claridad le alcanzaba el rostro. El guardia recordaría después lo blanca que era su cara. El hombre se quedó observándola mientras ella caminaba. La vela permanecía delante del pecho; sus manos juntas protegían la llama.
Se dirigía hacia una pared. Él conocía la versión de que por ahí había un túnel clausurado que comunicaba con la Catedral. La niña avanzó hasta quedar tan cerca del muro que el guardia esperó verla detenerse.
La luz entró en la pared.
El hombre vio desaparecer las manos que sostenían la vela y luego el cuerpo entero. En el lugar donde había estado la niña quedó una superficie que tendría que haberla obligado a dar la vuelta.
Hasta ahí llega el encuentro que relató el vigilante. Queda imaginar el tiempo que debió pasar mirando ese punto, con el trabajo de toda la noche todavía por delante. Si volviera a oírla, tendría que reconocer de dónde venía. Del otro lado de la pared, el sonido sería más débil. Habría que acercarse.
¿En dónde se dice que ocurrió esta historia?
En el Casino de Saltillo, en lesquina de las calles Miguel Hidalgo y Benito Juárez.
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