El problema no son los gatos

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Saltillo
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En Saltillo se estima que existen más de 100 mil perros y gatos en condición de calle

Los gatos despiertan cariño. Son independientes, curiosos y para muchas familias verdaderos compañeros de vida. Precisamente por eso necesitamos hablar de un problema incómodo: cuando permitimos su reproducción sin control, los abandonamos o dejamos deambular libremente, una población creciente de gatos puede convertirse en un problema urbano, de salud pública y bienestar animal.

En Saltillo se ha estimado que existen más de 100 mil perros y gatos en condición de calle. Detrás de esa cifra hay abandono, camadas no deseadas y también mascotas con dueño que pasan buena parte del día fuera de casa.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/el-polvo-que-todos-ponemos-en-el-aire-AG23435948

¿Por qué se convierte esto en un problema para la ciudad? Porque los animales no permanecen en un solo lugar. Se desplazan entre viviendas, azoteas, terrenos baldíos, parques y calles; buscan alimento, forman colonias, se reproducen y generan heces y orina. También pueden provocar peleas, ruido durante el apareamiento, dispersión de basura, accidentes viales, afectaciones a aves y pequeños animales y conflictos entre vecinos.

Una gata sin esterilizar puede tener varias camadas y sus descendientes comenzar a reproducirse en pocos meses. Ningún gobierno, refugio o grupo de rescatistas tendrá presupuesto y hogares suficientes si continuamos generando animales que después esperamos que alguien más atienda.

Existe además un problema poco visible: los techos. Los gatos que deambulan utilizan azoteas, jardines y terrenos para defecar y orinar. Cuando llueve, parte de esos residuos puede ser arrastrada hacia patios, banquetas y drenajes. Las heces pueden contener parásitos y microorganismos, por lo que deben manejarse adecuadamente, especialmente en lugares donde juegan niñas y niños.

La salud humana, la salud animal y la del ambiente están relacionadas. Una población de gatos sin control tampoco beneficia a los propios animales: quedan expuestos al hambre, enfermedades, pulgas, atropellamientos, peleas y reproducción continua. Controlar la población felina es también una forma de protegerlos.

Y existe otra conducta que debemos erradicar: el maltrato basado en supersticiones. Los gatos negros no traen mala suerte ni anuncian desgracias. Su color responde simplemente a la genética. Durante siglos han sido relacionados con brujería y malos presagios, creencias que todavía pueden provocar rechazo, abandono o maltrato. Ningún animal debe ser perseguido, lesionado o sacrificado por el color de su pelaje ni utilizado en prácticas rituales.

También debemos replantearnos regalar mascotas en Navidad. Un gato no es un juguete. Puede vivir muchos años y necesitará alimento, vacunas, atención veterinaria, higiene y cuidados durante toda su vida. Adoptarlo debe ser una decisión consciente.

La solución tampoco consiste únicamente en recoger gatos de las calles. Mientras continúen naciendo camadas sin control, los espacios volverán a ocuparse. Necesitamos adoptar, esterilizar y mantener a nuestros animales bajo cuidado responsable.

Podemos exigir campañas de esterilización, atención veterinaria y acciones gubernamentales, y son necesarias. Pero nunca habrá presupuesto público suficiente para compensar indefinidamente el abandono y la irresponsabilidad ciudadana.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/que-tan-sostenible-es-saltillo-IM23585368

El problema no son los gatos. El problema comienza cuando queremos disfrutar de su compañía sin asumir lo que implica cuidarlos.

Amarlos significa protegerlos, recoger sus heces, evitar que deambulen sin supervisión, no abandonarlos y, sobre todo, esterilizarlos. Porque una ciudad que respeta a los animales no es la que permite que se multipliquen en sus calles, sino la que evita que tengan que vivir en ellas.

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Griselda Salas Alemán es arquitecta, urbanista, ambientalista, investigadora, catedrática y servidora pública. Especialista en desarrollo urbano sostenible, política ambiental, ordenamiento territorial e inundaciones. Ha impulsado proyectos sobre cambio climático, calidad del aire, infraestructura verde, movilidad, gestión del agua y resiliencia urbana.

Cuenta con experiencia en el diseño y adaptación de espacios públicos para poblaciones envejecidas, promoviendo ciudades accesibles, seguras e incluyentes para las personas adultas mayores y personas con discapacidad. Es Presidenta de la Asociación Mexicana de Urbanistas de Coahuila A. C. (AMU Coahuila) para el periodo 2025–2028. Su trabajo ha sido reconocido en el ámbito local y nacional.

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