Juanito, el niño fantasma del Jockey Club: historias de terror y leyendas de Saltillo
¿Qué hace que un niño siga jugando en un edificio mucho después de que todos los demás se han ido?
El encargado había terminado de revisar los salones del antiguo Jockey Club, sobre Juárez, entre Allende e Hidalgo, frente a la Plaza de Armas de Saltillo. El edificio había servido de hotel y de cantina antes de recibir estudiantes. A esa hora quedaban sillas arrimadas a las mesas y papeles olvidados.
Recorrió una vez más el pasillo, probó las puertas y sacó las llaves. Entonces oyó una pelota. Dio varios botes dentro del último salón, perdió fuerza y se quedó quieta. El hombre regresó pensando que aún había alguien. Encendió la luz y llamó desde la puerta. Nadie contestó.
Miró debajo de las mesas. Conocía la fotografía del bar con los cantineros detrás de la barra, los clientes acomodados para el retrato y, en lo alto de un mueble, la figura de un niño. Se la habían mostrado acercando un dedo al sitio donde debía mirar. Desde entonces, cuando sus compañeros hablaban de Juanito, recordaba aquella cara pequeña.
También había oído que jugaba con canicas y una pelota por los pasillos. De día, mientras entraban alumnos y sonaban conversaciones en los salones, esas historias podían escucharse sin dejar de trabajar. Ahora se agachó un poco más para revisar el espacio entre las patas de las sillas. Sólo encontró polvo. Se enderezó, apagó y dio un paso hacia el pasillo.
La pelota volvió a rebotar. Encendió de inmediato. El salón estaba igual. Permaneció junto a la puerta con la mano levantada, esperando otro golpe que le permitiera saber de dónde venía. El silencio duró hasta que empezó a dolerle el brazo. Llamó a Juanito por su nombre, como había oído hacer a sus compañeros.
Al escucharse hablar, tuvo la impresión de estar dirigiéndose a alguien que lo atendía desde el fondo. Se quedó un rato con el dedo en el apagador. Afuera lo esperaba el pasillo que tenía que cruzar para salir. Cuando por fin bajó el interruptor, el siguiente rebote sonó junto a sus zapatos.
Aquí abajo te dejamos la foto original que encontramos en el Archivo Municipal de Saltillo.
¿En dónde se dice que ocurrió esta historia?
Calle Juárez, frente a Plaza de Armas, donde hoy está la Escuela de Ciencias Sociales de la UAdeC
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