Los pozos de Lucas y Marín: historias de terror y leyendas de Saltillo

Los pozos de Lucas y Marín: historias de terror y leyendas de Saltillo

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¿Qué ocurrió aquel Jueves Santo para que la tierra de La Hibernia siguiera recordando a Lucas y Marín?

Saltillo
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En las tierras de La Hibernia, Lucas y Marín salieron a arar un Jueves Santo. La lluvia y el sol habían dejado el suelo a punto y quisieron aprovecharlo. Sus padres les pidieron que esperaran. Todavía alcanzaron a oírlos desde la labor antes de que la distancia se llevara sus voces.

El temblor sorprendió a los vecinos dentro de sus casas. Alguien salió a buscar a los hermanos. Otros lo siguieron. Donde habían estado trabajando, encontraron la tierra abierta, los surcos cortados al borde de unos pozos. Llamaron primero a Lucas, luego a Marín. Se quedaron esperando, apartados de la orilla.

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Uno de los hombres se quitó el sombrero y se tendió boca abajo. Avanzó sobre los codos hasta asomar la cabeza. Tenía enfrente las raíces que el derrumbe había dejado al aire. Más abajo apenas distinguía la pared húmeda. Gritó los nombres y sintió que alguien, detrás de él, se agachaba también para escuchar.

El bramido subió desde el fondo.

Pidió una soga. Si habían caído los animales, los muchachos podían estar ahí, heridos, esperando que alguien bajara. Volvió a llamarlos. Apretó el oído contra la orilla; le pareció que así escucharía mejor. El suelo le enfriaba la mejilla. Permaneció tendido mientras uno de los vecinos corría a buscar con qué sacarlos.

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Sintió hundirse el codo.

Trató de levantar el pecho y la tierra se deshizo debajo de su mano. Lo sujetaron de los tobillos. Mientras lo arrastraban, abrió la boca para gritar y se le llenó de polvo. Quedó sentado a varios pasos del pozo, escupiendo, con los ojos puestos en el sitio donde había apoyado la cara.

Cuando trajeron la soga, tuvieron que buscar a otro que quisiera acercarse. Los pozos conservaron los nombres de Lucas y Marín. Después se dijo que cada Jueves Santo volvían a oírse los animales. Aquel hombre recordaba el bramido, la mejilla contra el suelo y el momento en que había sentido que también a él empezaban a llevárselo.

¿En dónde se dice que ocurrió esta historia?
En algún punto del barrio de La Hibernia

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Carlos Eduardo Martínez Mirón (1992), editor y escritor con experiencia en diversos medios informativos, colaborando en las secciones de negocios, tecnología, internacional, entre otros. Ha trabajado como corrector y coeditor en proyectos editoriales tanto científicos como culturales, además de publicar obra propia y colaborar como ghost writter en títulos a nivel nacional.

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