‘Nos fallaron como clínica’, sin médicos ni supervisión nocturna; revelan descuidos dentro de clínica de rehabilitación Gaia en Saltillo

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Saltillo
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Le prometieron el 98% de efectividad a la familia del señor Verduzco, quien falleció dentro del Centro de Rehabilitación Gaia. Ahora exigen el cierre de clínica de rehabilitación por graves descuidos y negligencia en la custodia de pacientes

“Estoy segura de que la muerte de mi papá se pudo haber evitado”, son las palabras de Natalia Verduzco al hablar con VANGUARDIA. A través de su relato, da a conocer los hechos que observaron y que los llevan a deducir que el Centro de Rehabilitación no salvaguardó la vida de su padre.

Héctor Antonio Verduzco, un hombre de 63 años, falleció el 22 de julio dentro del Centro de Rehabilitación Gaia, por suicidio. Tras su muerte, la familia hizo pública una serie de irregularidades que observaron, como falta de personal médico especializado y omisiones en los protocolos de custodia y vigilancia nocturna dentro de las instalaciones.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/saltillo/denuncian-a-clinica-de-rehabilitacion-en-saltillo-por-negligencias-no-queremos-que-otra-familia-pase-por-esto-video-AE23419911

En entrevista, Natalia Verduzco, hija de Héctor Antonio, contó que su familia ingresó a su padre a la institución por recomendación de personas conocidas. Durante el proceso de contratación, uno de los socios del establecimiento les ofreció un esquema denominado Plan Minnesota y Helen Keller, asegurando que consistía en métodos terapéuticos clínicos respaldados con hasta un 98% de efectividad en la recuperación.

SIN MÉDICOS RESIDENTES Y CON UN MENOR A CARGO DE LA VIGILANCIA

A pesar de la promesa de atención profesionalizada, la familia detectó que el lugar carecía de médicos generales o psiquiatras residentes para la atención directa de los pacientes.

Comenta que la operación diaria del centro recaía en cuatro personas: una psicóloga titulada y una segunda encargada que no contaba con su cédula profesional.

Además, se tenía la presencia de una joven de 13 años y un familiar de entre 18 y 20 años que participaba en actividades de la casa.

“Es el hijo de ellas (una de las encargadas del lugar), que tiene entre 18 o 20 años; era el supervisor de las noches... era el encargado de que nadie se hiciera daño. Es un adolescente que no está capacitado”, recuerda Natalia.

Asimismo, la familia denunció que el personal solía minimizar los cuadros de depresión del paciente. Ante las advertencias, como que había dejado de bañarse o arreglarse, acciones contrarias al estilo de vida del señor Verduzco, Natalia recuerda que una de las encargadas llegó a asegurar que su padre era “demasiado narcisista para hacerse daño”, descartando implementar esquemas de prevención.

ALCOHOL AL ALCANCE

Entre las omisiones operativas más graves resalta el fácil acceso a sustancias peligrosas, pues en ocasiones previas se había advertido la presencia de frascos de alcohol etílico al alcance directo de los pacientes en estantes del lugar.

La noche en que ocurrieron los hechos, aproximadamente a las 10:30 o 11:00 pm, un interno notificó al personal que el señor Verduzco presentaba un fuerte aliento alcohólico.

Tras detectarse que el interno presentaba aliento alcohólico y rechazaba una prueba de alcoholímetro, la respuesta del personal fue omisa.

“Le intentan hacer una prueba de alcoholímetro, mi papá se negó y así lo dejaron alcoholizado, sin supervisión de nada”.

Testimonios posteriores revelaron que el señor Verduzco logró sustraer alcohol de la planta alta del inmueble debido a la ausencia de supervisión.

Según testimonios y registros recopilados, el paciente permaneció solo entre las 3:00 am y las 5:00 am en el patio, sin que el personal realizara rondines de vigilancia. Su cuerpo fue localizado hasta las 7:30 am por otro de los internos.

EXIGEN CIERRE

Tras el incidente, la directiva del centro ofreció una respuesta que Natalia calificó como indolente, pretendiendo clasificar lo ocurrido como un accidente y omitiendo asumir la responsabilidad por la falta de medidas de protección y vigilancia.

Por ello, tomó la decisión de hacer público su caso. Inicialmente llegó a pensar que el de su papá era un caso único o aislado, ya que antes de publicar el video no existían quejas ni denuncias visibles en redes sociales sobre la clínica.

Sin embargo, aclaró que, tras publicar su testimonio, se dio cuenta de que no era un hecho aislado, pues fue contactada por entre 7 y 10 personas que le compartieron experiencias e irregularidades similares vividas dentro del mismo establecimiento.

“Nos fallaron como clínica... no los culpo, pero sí los responsabilizo”, comentó.

La familia confirmó que ya existe un proceso legal en curso. Sus exigencias principales contemplan el cese de estas prácticas, responsabilidad para los implicados y un llamado urgente a las autoridades para que regulen estrictamente estos establecimientos, garantizando que cuenten con personal médico acreditado y esquemas de supervisión 24/7 que resguarden la vida de los pacientes.

VANGUARDIA visitó el Centro de Rehabilitación Gaia el pasado viernes para ofrecer su derecho de réplica previo a esta publicación, a lo que indicaron que se asesorarían legalmente. Hasta el corte de las 17:00 horas del jueves 17 de septiembre no se recibió respuesta.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila. Tiene once años como reportera. Ha publicado en medios locales y nacionales. En 2013, fue becaria del programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana, campus Santa Fe. Y en 2018 obtuvo la Beca de periodismo judicial en Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad. Es integrante del Border Center for Journalists and Bloggers. En 2020 y 2021 obtuvo menciones honoríficas, en el Premio del Hub de Periodismo de Investigación de la Frontera Norte.

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