Policías celebran el Día del Abuelo con adultos mayores de El Buen Samaritano en Saltillo
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Residentes destacaron que las visitas y actividades de convivencia contribuyen a su ánimo, especialmente entre quienes tienen poco contacto con sus familiares
Con música de mariachi, comida, quequitos y hasta algunos pasos de baile, elementos de la Policía Municipal de Saltillo celebraron el Día del Abuelo junto a los adultos mayores de la Casa Hogar El Buen Samaritano, operada por Cáritas de Saltillo.
La jornada reunió a residentes y elementos de distintos agrupamientos de la corporación. Diana Olivia Estrada Hernández, directora de la Academia de la Policía Municipal, explicó que la visita tuvo como propósito acercar a los oficiales con los adultos mayores.
“Hoy con mucho gusto, en el marco del Día del Abuelo, venimos de la comisaría a hacer una acción de proximidad para agradecer y retribuir un poco toda la riqueza que nos dan nuestros abuelos y nuestros ancianos”, señaló.
Detalló que participaron elementos de Tránsito, Proximidad Social, Policía Preventiva y cadetes de la academia. Agregó que otros agrupamientos acudieron a diferentes espacios para realizar actividades similares.
“Venimos con mucho gusto a compartir un momento, regalarles un momento de alegría, convivir con ellos y recordarles que son sumamente valiosos para nuestra sociedad”, expresó.
UNA VISITA QUE LEVANTA EL ÁNIMO
Para algunos de los residentes, la convivencia representó más que una celebración. Rosa María Mata Leos, de 68 años y quien vive desde hace tres años y medio en El Buen Samaritano, aseguró que recibir visitas tiene un efecto positivo en su estado de ánimo.
“Muy contenta, me siento bien halagada. Esta corporación siempre viene, siempre en diferentes fechas nos acompañan, nos traen el bocadito, la presencia. En esta ocasión, el mariachi. Y sí me siento muy contenta y doy gracias porque vienen, porque nos hace mucho bien la visita de las personas”, comentó.
Rosa María también encontró en la pintura una manera de ocupar su tiempo y convivir con otros adultos mayores. Explicó que, a partir de las visitas en las que les llevan dibujos y colores, comenzó a organizar un pequeño club de pintura entre los residentes.
Durante su juventud fue maestra de manualidades para el INEA y el Seguro Social. Ahora, dijo, pinta prácticamente todos los días y ha motivado a otros residentes a participar en esta actividad.
También señaló que en El Buen Samaritano recibe alimentación, ropa limpia, alojamiento y atención médica sin pagar una mensualidad.
“Y gracias a las muchas manos caritativas existen estos lugares. Sobre todo lugares que no tienen un costo”, señaló.
ADAPTARSE A UNA NUEVA ETAPA
Entre los residentes se encuentran también Rosa María Rodríguez de Díaz y Jorge Díaz Guajardo, de 85 y 84 años, respectivamente. La pareja explicó que lleva poco tiempo en el lugar y todavía atraviesa un proceso de adaptación.
“Muy, muy agradecidos, porque nos trajeron un regalo con el mariachi y con ustedes que nos visiten. Cada visita que viene es una alegría para nosotros que estamos aquí”, expresaron.
Rosa María consideró que espacios de este tipo adquieren importancia ante los cambios en las dinámicas familiares.
“Cada día hay más y más espacios porque las familias ya no nos pueden cuidar porque tienen sus trabajos. Casi ya ahora trabajan todos en pareja”, comentó.
Reconoció que dejar su casa para vivir en una residencia ha significado un cambio difícil. Sin embargo, destacó que permanece junto a su esposo mientras ambos se acostumbran a esta nueva etapa.
“Tratamos de pasarla lo mejor que podemos aquí”, dijo.
COMPAÑÍA MÁS ALLÁ DE LA FAMILIA
De acuerdo con la información proporcionada durante la visita, la Casa Hogar El Buen Samaritano brinda alojamiento y atención a adultos mayores en condiciones de vulnerabilidad. Rosa María Mata consideró que llegar a una residencia es una posibilidad que muchas personas no contemplan hasta enfrentarse a esa etapa de la vida.
“Para esta etapa nunca pensamos que vamos a llegar, pero todos vamos a llegar. Y todos vamos a llegar a necesitar el afecto”, expresó.
La residente explicó que mientras algunos de sus compañeros reciben visitas frecuentes, otros tienen familiares que viven lejos o cuyas actividades dificultan que acudan a verlos.
“Muchos de aquí no tenemos familia que nos visite”, comentó. Sin embargo, destacó que también reciben a personas externas que acuden a acompañarlos: “Tenemos muchas visitas, aunque no sean nuestros familiares. Convivimos con personas de todos lados que vienen”.
Estrada Hernández señaló que este tipo de encuentros forma parte de las actividades de acercamiento de la corporación con los adultos mayores y reconoció también el trabajo del personal que los atiende en El Buen Samaritano.
“Nosotros nos sumamos porque creemos firmemente en la comisaría que los adultos mayores tienen todavía muchas cosas que ofrecernos, y aparte todo el esfuerzo y todo lo que han hecho por los ciudadanos, por los hijos”, afirmó.