Relatos y retratos de Saltillo: La larga odisea para que la calle Hidalgo lograra ese nombre

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Saltillo
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El nombre ha cambiado, la importancia no

En casi todas las poblaciones de la Nueva España, las calles eran consideradas espacios públicos y  cuando una destacaba por su importancia se le denominaba Real. Para poder llevar el nombre de calle Real, tenía que cumplir con ciertos requisitos, debía tener un tamaño importante o representar un papel significativo, debía ser además una vía transitada y frecuentada.

Se cree que el sitio donde se fundó Saltillo fue el Ojo de Agua, ubicado en el barrio del mismo nombre, sigue siendo tema de discusión el lugar exacto del nacimiento, ya que Saltillo carece de acta de fundación, pero pudo haber sido alrededor de cualquier de los más de 600 cuerpos de agua que existían en aquel entonces..

Los fundadores de Saltillo decidieron caminar unos pasos más al norte, donde el terreno no era tan pronunciado y construir en la parte baja de la Mesa de Arizpe, la iglesia, el edificio de las casas consistoriales y disponer un espacio para la plaza pública. La altura de la referida Mesa de Arizpe con respecto a la Plaza de Armas es más de 70 metros.

Los primeros registros que existen en el Archivo Municipal de Saltillo de la calle Real datan de 1634, por lo que es muy posible que se le nombrara así desde la fundación de la ciudad. Esta vía se consideró como la más importante por encontrarse la parroquia de Santiago, la capilla, la plaza principal y las primeras casas de los fundadores, también por muchos años fue la entrada y salida de la villa por la parte sur el camino a Zacatecas y por el norte el camino que conducía a otros lugares como Monterrey.

En 1794 sobre esta calle se estableció la oficina de las Cajas Reales encargada de las recaudaciones de las Provincias Internas de Oriente, las cuales comprendían al Nuevo Reino de León, hoy en día Nuevo León, Nuevo Santander, hoy Tamaulipas, norte de Coahuila, sur de Texas y las jurisdicciones del Saltillo y Parras.

Por la misma después de 45 años, en 1800, se terminó de edificar la parroquia de Santiago, la torre mayor solo alcanzó el primer cuerpo, por esas épocas el Ayuntamiento de Saltillo solicitó a la intendencia de San Luis Potosí, permiso para empedrar las principales calles, la autoridad contaba con la nada despreciable cantidad de 6 mil 168 pesos para aquel efecto, la pavimentación se pretendía hacer con piedra de río, la Intendencia negó la solicitud, las calles siguieron polvorientas hasta el año de 1819.

A algunos tramos de la calle Real se le han conocido con diferentes nombres. En el plano hecho en 1835 por el Ministerio de Fomento del Gobierno del General Antonio de Santa Anna, muestra los siguientes calificativos, de la calle de Juárez hacia el sur hasta Ramos Arizpe, se le llamó calle de Flores, mismo rumbo al sur hasta Escobedo se le llamaba calle de la Victoria, en su parte final calle de San Juan Nepomuceno, por el templo del mismo nombre, la calle terminaba en la antigua garita a la altura de la calle Félix U. Gómez.

De la Plaza de Armas hacia el norte se le llamó calle de la Parroquia, por el templo de Santiago, después de la calle Aldama, calle del Colegio de Cristo, muy probable por encontrarse una escuela con ese nombre, más adelante después de Pérez Treviño, como calle de la Palma, es probable que se trate de un error del cartógrafo que realizó el mapa, ya que con ese nombre se le conoció anteriormente a la calle de Gaitán hoy Lerdo de Tejada, o quien sabe, tal vez por aquel tramo hubo una palma que originó el nombre.

Todo por el bien de la comuna, por años la calle sufrió varias modificaciones para tratar de hacerla un poco más recta y ancha, esto resultó siempre en afectaciones en el número de metros cuadrados de las propiedades.

Realmente un acierto resultó la decisión del gobernador Victoriano Cepeda, cuando en 1873 cambió el nombre de calle Real por el de Miguel Hidalgo y Costilla.

 

Localizaciones



Ariel Gutiérrez Cabello, nació en Saltillo, Coahuila, en 1961, investigador de la microhistoria local. Ha dedicado su vida profesional a la comunicación, la ecología y la cultura, desempeñándose como museógrafo, e investigador.

Desde hace más de seis años, Gutiérrez Cabello comparte cada domingo en el periódico Vanguardia su columna Relatos y Retratos del Saltillo Antiguo, donde rescata historias, sucesos y personajes que han marcado la historia de la ciudad.

Entre sus obras destaca “Calles y otros lugares de Saltillo antiguo”, libro en el que indaga el origen de los nombres de calles, callejones e inmuebles de la ciudad, ilustrando con fotografías históricas y relatos la evolución social y cultural de Saltillo. También ha publicado “Escribidores de luz: fotógrafos en Saltillo, 1846 a 1920”, un trabajo que documenta el desarrollo de la fotografía y los fotógrafos en la región y el libro Imágenes e historia del Saltillo de 1900. Fondo Fotográfico Ferretería Sieber. Saltillo, Coahuila

Es ferviente coleccionista de fotografías antiguas, relacionados con la historia local, Gutiérrez Cabello trabaja de manera continua en la investigación de la microhistoria de Saltillo, para la preservación y difusión de la memoria histórica regional.

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